Los fandoms se vuelcan a donar
La plata que antes se iba en anuncios de cumpleaños empezó a ir a donaciones. Desde 2020, más o menos, que un fandom junte fondos a nombre de su idol se volvió lo normal, y la reputación del artista y la del fandom quedaron amarradas.
La rutina clásica para un cumpleaños o aniversario de debut era rentar un anuncio gigante en una estación del metro o mandar un coffee truck al set. En esta época ese mismo presupuesto empezó a ir, con el mismo nombre, a entregas de carbón para el invierno, refugios de animales y pabellones infantiles. Subes el comprobante, pones el nombre del fandom junto al del idol y listo. En Corea se le dice donación de fandom, y los fans lo bautizaron «buena influencia».
2020 fue el giro. Con los recintos cerrados y el concierto sin público como nueva normalidad, el dinero de eventos presenciales se fue a ayuda contra la pandemia y al personal médico. Abrir una colecta del fandom apenas pasa un desastre, y publicar el total, se volvió costumbre. Hubo un momento que dio la vuelta al mundo: en junio de ese año BTS donó un millón de dólares a Black Lives Matter y ARMY igualó la cifra en más o menos un día.
¿Por qué pesa tanto en Corea? Los fandoms son máquinas organizadas que mueven charts y votaciones con chonggong, campañas masivas coordinadas. Si esa fuerza se usa para algo bueno, un titular se vuelve parte de la imagen del artista. Si el fandom la riega, el golpe le cae al artista. Así que donar se convirtió también en una competencia silenciosa de reputación entre fandoms. Ese músculo para juntar dinero y organizarse volvió a verse años después, cuando los lightsticks salieron a la plaza.