Un intento de chantaje
Dos personas le sacaron 300 millones de wones a Son Heung-min con el cuento de un embarazo, volvieron por más y terminaron detenidas y condenadas a prisión. El tribunal fue claro: la víctima era el futbolista.
La noticia salió el 14 de mayo de 2025. La policía de Gangnam, en Seúl, informó que había recibido una denuncia presentada una semana antes por el entorno de Son Heung-min y que investigaba por extorsión a una mujer de veintitantos y a un hombre de cuarenta y tantos. Ella trabajaba en el mundo del modelaje, conoció a Son por un amigo, salió con él un tiempo y ya habían terminado. El equipo de Son nunca negó la relación.
Todo empezó en junio de 2024. Ella le dijo que estaba embarazada y le mandó una ecografía con la fecha recortada. Rechazó la propuesta de verse para hablar, pidió 300 millones de wones y los recibió. Según el entorno del jugador, pagaron por miedo al impacto que tendría en un futbolista en plena temporada y en su equipo. Luego se supo que su mánager y la empresa lo resolvieron sin avisarle, y que solo cuando las exigencias siguieron el mánager terminó contándoselo a Son.
El segundo pedido fue el que lo cambió todo. Después de gastarse el dinero en artículos de lujo y en el depósito de un nuevo departamento, el nuevo novio de ella, el hombre de cuarenta y tantos, entró en escena y exigió 70 millones de wones más. Esta vez no hubo ni un won. La agencia Son & Football Limited presentó la denuncia de forma pública y dejó claro que no habría clemencia. La investigación también reveló que el hombre ya había sacado dinero a otra persona con un método parecido.
Todo fue rapidísimo. Pidieron órdenes de arresto el 15 de mayo, los enviaron detenidos a la fiscalía el 22 y los acusaron formalmente el 10 de junio. En el juicio él admitió todo y ella discutió una parte. El 8 de diciembre de 2025, el Tribunal del Distrito Central de Seúl, con base en el análisis forense de los celulares y los registros médicos incautados, concluyó que era poco probable que el hijo que ella alegaba fuera de Son. A ella le dieron cuatro años de prisión y a él dos, y el juez señaló que habían elegido a la víctima justamente por ser famosa. El 8 de abril de 2026, la apelación fue rechazada y las penas se mantuvieron.
¿Por qué fue un escándalo tan grande en Corea? Son es el capitán de la selección y literalmente la cara del fútbol coreano. En un país donde la gente llena las plazas para ver y gritar en grupo los partidos importantes, cualquier cosa sobre su vida privada se vuelve tema nacional de la noche a la mañana. Apenas salió la primera nota, internet se llenó de especulaciones sin confirmar, pero el fallo lo resumió en una línea: la víctima es el jugador.
La jugada no es nueva. En 2014 el actor Lee Byung-hun vivió un caso de chantaje con la misma forma: agarrar algo privado y pedir una fortuna. En ambos casos los culpables fueron castigados, pero las víctimas igual pagaron un precio al ver su vida privada convertida en titulares. Lo que deja el caso de Son es bastante directo: pagar una vez no hace que se detenga, y lo que rompió el ciclo fue denunciar en público.