Cómo ve el deporte Corea
En Corea, ver un partido no es quedarse sentado en silencio. En el estadio de béisbol cada bateador tiene su propia canción que todo el público corea, y los días de la selección de fútbol decenas de miles llenan las plazas.
Empecemos por el béisbol. En un partido de la KBO, cada vez que sale un bateador suena por los parlantes su canción personal, y la gente se para, canta y hace la coreografía que marca el líder de la barra de béisbol. Las letras repiten el nombre del jugador y "hit" o "jonrón", así que a la segunda entrada hasta el novato está cantando. Tener canción propia significa que ya eres titular, y un jugador se puso como meta "tener mi propia canción", lo logró en su temporada de debut y se emocionó al escucharla. Antes se reescribían canciones pop, pero tras los líos de derechos de autor los clubes pasaron a temas originales. El formato de gritar el nombre y responder el estribillo es igualito a un fanchant de idols, y los palitos que se agitan en las gradas recuerdan al lightstick de un concierto. Los fans de Lotte son famosos por el "¡Ma!" colectivo cada vez que el pitcher rival lanza a primera.
En estadios como Jamsil el chimaek no puede faltar, y cuando no vas, la tele de la pollería del barrio se vuelve tribuna. Que la asistencia pasara los diez millones en una temporada y que un baile del estadio se hiciera viral afuera pasó porque la barra es un show en sí misma.
El fútbol es plaza. El formato de alentar en la calle despegó en el Mundial 2002, cuando multitudes con playeras rojas llenaron la plaza del Ayuntamiento de Seúl y Gwanghwamun, agitando la taegeukgi, y al final levantaron hasta la basura, algo que dio la vuelta al mundo. Muchos atribuyen a esa imagen los Fan Fest que la FIFA organiza en los países anfitriones desde 2006. Salir a la plaza quedó grabado en la memoria colectiva coreana.
En Qatar 2022 la alentada callejera se canceló por un momento porque llegó justo después de la tragedia de Itaewon, y luego volvió con muchísimas más medidas de seguridad. Unas 26,000 personas se juntaron en Gwanghwamun para el partido contra Uruguay, y la FIFA midió ese partido en 131 decibeles, el más ruidoso de la fase de grupos. Hoy también es común desvelarse en grupo para ver a Son Heung-min.
Ese fuego llegó a los videojuegos. Con Corea arrasando en el Mundial de LoL, las arenas de esports se llenaron de cantos y accesorios, y en 2025 la LCK empezó a tener sus propias canciones de aliento.