e-sports (e스포츠)
Competir en videojuegos y transmitirlo como si fuera deporte. Corea fue el primer país en tener estadios dedicados, canales de TV de videojuegos y clubes profesionales, así que buena parte de las reglas del juego se escribieron aquí.
Todo empezó, curiosamente, con una crisis económica. Tras la crisis del FMI de 1997, el gobierno apostó fuerte por la tecnología, se expandió el internet y en 1998 los PC bangs se multiplicaron. El juego en cada una de esas pantallas era StarCraft. Ese mismo año, el canal de cable Tooniverse hizo un programa que ponía a jugar partidos de un videojuego de futbol para predecir el Mundial. Le fue tan bien que probaron transmitir partidas de StarCraft de madrugada, y ese experimento terminó en OnGameNet, un canal solo de videojuegos.
La palabra también se asentó en Corea. En febrero de 2000, al fundarse la organización que hoy es la Asociación Coreana de e-Sports, el ministro de Cultura la usó en su discurso y se popularizó. Parte de la idea era quitarles a las maquinitas y los PC bangs la imagen de 'nido de vagos'. Al principio casi no se usaba fuera, era más konglish que inglés.
Las estrellas llegaron rápido. Lee Ki-seok, alias 'Ssamjang', fue el primer ícono, y después Lim Yo-hwan reventó la escena con su estilo espectacular y empujó a las empresas a patrocinar equipos. La crisis de las puntocom redujo unos 50 equipos a unos 20, pero para 2005 había 278 torneos al año y 5 mil millones de wones en premios. Esa época inventó el oficio de gamer profesional. Después de 2007 los torneos se desplomaron, y en 2010 un escándalo de partidos arreglados ligado a apuestas ilegales sacudió todo.
League of Legends encabezó el regreso. En 2012 arrancó una nueva liga y superestrellas como Faker de T1 recuperaron la euforia. Los equipos coreanos dominaron tanto el Mundial que se dice que en el extranjero, al pensar en Corea, sale un gamer junto a Son Heung-min. La 'carrera milagrosa' de DRX en 2022 prendió todo, pero con clubes perdiendo dinero y sueldos cada vez más altos, se implementó un tope salarial.
En el escenario internacional sigue la pelea por el reconocimiento oficial. Cuando fueron deporte de exhibición en los Juegos Asiáticos de Yakarta-Palembang 2018, Corea casi no participa porque su asociación no era miembro del comité deportivo nacional, y cumplió los requisitos justo antes del cierre. En Hangzhou 2022 ya fueron deporte oficial con medalla. Los Olímpicos siguen siendo un muro: cuando el presidente del COI habló de la violencia de los videojuegos, le respondieron que eso sonaba raro viniendo de un exesgrimista. El narrador de la primera generación, Jun Yong-jun, recuerda que dejó su trabajo porque creyó a alguien que le dijo que algún día los videojuegos serían deporte. No estaba tan equivocado.