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dijiteol seongbeomjoe: digital + 성범죄 (디지털 성범죄)

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Es el término paraguas para los delitos sexuales que ocurren en línea: grabar a escondidas, fabricar y difundir imágenes y videos sexuales de otras personas.

Abarca mucho. Grabar a alguien sin su consentimiento y compartirlo, pegar la cara de una conocida en porno con edición o deepfakes, el grooming en línea a menores y obligar a víctimas a producir contenido sexual con amenazas o manipulación: todo entra en esta categoría.

Hasta el cambio de vocabulario importa. Antes se le decía 'molka', de cámara oculta, pero es la misma palabra que usan los programas de variedades para sus bromas armadas, y se criticó que hacía sonar el delito como un chiste. Los medios pasaron a decir 'bulbeop chwaryeong', literalmente 'grabación ilegal'. En la calle todavía se dice molka, pero los significados ya se separaron. Por ley, grabar el cuerpo de alguien de forma sexual contra su voluntad puede costar hasta siete años de cárcel o una multa de 50 millones de wones, y aunque la grabación haya sido consentida, difundirla después sin permiso tiene la misma pena.

2019 fue el parteaguas. La investigación del escándalo Burning Sun reveló que el cantante Jung Joon-young y otras celebridades se pasaban videos grabados ilegalmente en un chat grupal, y los involucrados en el caso del chat grupal terminaron presos. Un año antes, Goo Hara había contado públicamente que su ex la amenazaba con filtrar un video y llevó el caso a juicio, mostrando cómo las víctimas sufren dos veces. Por esas mismas fechas, en Telegram, las salas conocidas como 'Nth Room' y 'Doctor's Room' producían y vendían material de explotación sexual. Dos estudiantes universitarios que se hacían llamar Equipo Chispa se infiltraron y lo sacaron a la luz, y el operador del Doctor's Room, Cho Ju-bin, recibió condenas que suman 47 años y 4 meses en varios juicios. La llamada Ley de Prevención Nth Room de 2020 convirtió en delito incluso poseer o ver material grabado ilegalmente.

Cuando cambia la tecnología, cambia el delito. Con el face swap al alcance de cualquiera, en 2024 los delitos sexuales con deepfakes se esparcieron por apps de mensajería, y las denuncias mensuales subieron 1,7 veces respecto al año anterior. Sumado a la conciencia que dejó el MeToo, hoy es uno de los términos sociales más pesados de la vida pública coreana.