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black box (블랙박스)

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En Corea, un black box no es la caja negra de un avión, es la cámara del parabrisas. Casi todos los carros tienen una, y la mayoría de los pleitos de tránsito y los videos callejeros en las noticias salen de ahí.

Lo que en inglés se llama dashcam, Corea lo bautizó con el nombre del registrador de vuelo, porque ambos sirven para averiguar qué causó un choque. La idea surgió de un ingeniero japonés que perdió a su hijo en un accidente de tránsito en 1994 y batalló para encontrar testigos; los primeros modelos en serie llegaron a los taxis de Tokio en 2006 y de ahí se expandieron. En Corea se volvió prácticamente obligatoria en los 2010. Las aseguradoras dieron descuentos para impulsarla, y los taxis reciben un subsidio del gobierno para instalarla, así que encontrar uno sin cámara es raro.

El cambio más grande fue en el lugar del accidente. Antes regía la ley de que ganaba el que gritaba más fuerte, pero con las dashcams casi desaparecieron las peleas a jalones en plena calle. Ahora el video se sube a las comunidades en línea para un juicio público, y los canales de YouTube donde un abogado analiza quién tuvo la culpa tienen audiencias enormes. Es un pilar de la era en que YouTube se volvió noticiero, y las escenas más absurdas se vuelven memes al instante. En los tribunales también hay más fallos de culpa 100 a 0. Hasta circula la anécdota de unos estafadores que fingían accidentes y salieron corriendo en cuanto el conductor dijo "tengo black box".

Los detalles cotidianos son buenísimos. En la guerra por el estacionamiento, la gente deja activado el modo de grabación estacionado para atrapar rayones y a quien choca y huye, y por eso un carro que se queda parado una semana suele amanecer sin batería. Los semáforos pueden verse parpadeando en el video por el efecto flicker, algo que casi ha volteado dictámenes de culpa. Hyundai empezó a ofrecer en 2019 una cámara integrada de fábrica como opción. También se usa para denunciar a conductores borrachos o imprudentes.

También tiene su lado oscuro. Los videos manipulados con edición o con IA ya son un problema, y las cámaras que graban el interior del carro siempre vienen con dudas de privacidad. Esa sensación de que hay cámaras por todos lados alimenta también la fama de seguridad de Corea, el lugar donde puedes dejar tu laptop en el café.