jucha jeonjaeng (주차 전쟁)
Cada vez hay más autos y los mismos lugares, así que cada noche hay pelea por un espacio. Estacionarse en doble fila frente a otros autos es tan normal que dejar tu número de teléfono en el tablero es prácticamente obligatorio.
Primero, los números. Corea superó los 25 millones de autos registrados en 2022, más o menos uno por cada dos personas, y tener dos por familia es común. Pero los edificios de apartamentos construidos en los 70 y 80 se diseñaron cuando quizá una de cada dos casas tenía auto, así que no tienen estacionamiento subterráneo y hay pocos lugares en superficie. Por eso, después de la hora pico, los autos llenan hasta los pasillos dentro del conjunto. Los estacionamientos subterráneos empezaron a construirse a finales de los 80, y hoy tener lugar de sobra es en sí un plus que sube el precio de la vivienda.
De ahí la solución a la coreana: la doble fila. Te paras de lado frente a los autos que están en sus cajones y dejas la palanca en neutral. Si te bloquearon, empujas el auto y sales; si no se puede, llamas al número del parabrisas. En teoría quien se estacionó bien siempre tiene la razón, pero muchas llamadas terminan con el otro enojándose. Y si empujas un auto en neutral en una pendiente, puede rodar solo, cosa que sí pasa. En los callejones de edificios viejos donde los autos se apilan uno detrás de otro, las llamadas de "¿puedes mover tu carro?" no paran ni de día ni de noche. Es el mismo problema de fondo que el ruido entre pisos: demasiada gente viviendo demasiado cerca.
Fuera del conjunto no mejora mucho. En las zonas de hagwon, entre las 9 y las 10 de la noche, los papás que esperan a sus hijos llenan las banquetas y bloquean las paradas de autobús. Las filas de autos en la calle preocupan porque los bomberos no pueden pasar, sobre todo en los centros viejos. Y aun así, los estacionamientos públicos a veces se quedan vacíos porque la gente prefiere la calle antes que pagar.
Japón redujo muchísimo el estacionamiento en la calle al exigir un lugar registrado para poder tener auto. En Corea se propuso lo mismo, pero se frenó por miedo a castigar a quienes viven de manejar, y solo Jeju lo aplica. El resto aguanta con estacionamiento prioritario para residentes y garajes obligatorios en edificios nuevos, y por eso tantos edificios de villas dejan la planta baja abierta sobre columnas como cochera. Mientras la gente y los autos sigan amontonándose en el área metropolitana de Seúl, esta guerra no va a terminar pronto.