
Lee Byung-hun
Empezó como galán de dramas juveniles en los 90, se volvió la cara del cine coreano y terminó cruzando a Hollywood y Netflix. Romántico o villano, cada papel lo trae de vuelta con un rostro totalmente distinto.
Nació en 1970 y debutó como actor de planta de KBS en 1991. Al año siguiente, el drama universitario Tomorrow Love lo convirtió en ídolo juvenil. Después, un contrato exclusivo lo amarró casi una década a SBS, y el pleito por ese contrato solo terminó cuando acabó All In en 2003, drama que además le dio el gran premio de los SBS Drama Awards. En 1999 hasta sacó un álbum completo como cantante, pero el servicio militar y la muerte de su padre cortaron esa etapa. Dato curioso: jamás ha salido en un drama de MBC.
En el cine arrancó con el pie izquierdo. Sus películas de los 90 fracasaron una tras otra y se decía que funcionaba en la tele pero no en la pantalla grande. Todo cambió en 2000 con Joint Security Area de Park Chan-wook. Estaba tan feliz con su primer éxito que, según cuentan, se metía solo al cine a verla una y otra vez, y la relación con Park llega hasta No Other Choice en 2025. Con Kim Jee-woon hizo A Bittersweet Life, The Good, the Bad, the Weird, I Saw the Devil y The Age of Shadows, casi como su actor fetiche. En The Good, the Bad, the Weird es un villano que arde de envidia frente al personaje de Song Kang-ho; en I Saw the Devil se enfrenta hasta el final con Choi Min-sik en una venganza brutal. Ese papel le dio el gran premio de cine en los Baeksang Arts Awards, y en el escenario bromeó sobre recibir un premio tan grande siendo un actor no tan alto.
En Japón le dicen Byon-sama. La fiebre de Winter Sonata se extendió a Beautiful Days, junto a Choi Ji-woo, y luego a All In, y así quedó al lado de Yon-sama, Bae Yong-joon, como rostro de la segunda ola del Hallyu. Un fan meeting en el Tokyo Dome reunió a 40.000 personas, y Capcom usó su captura de movimiento para el videojuego Lost Planet. Es tan cercano a Kimura Takuya que apareció como fiscal en la película de HERO.
Ese Tokyo Dome también le abrió Hollywood. Su agencia le mandó al director Stephen Sommers sus películas y, por si acaso, el DVD del fan meeting. Sommers ignoró las películas, vio solo el fan meeting y decidió que ese era su Storm Shadow. G.I. Joe salió en 2009, y después vinieron RED 2, el T-1000 de Terminator Genisys y The Magnificent Seven. En su primer rodaje, por su inglés inseguro andaba solo y el equipo lo apodó el Príncipe; hoy lo elogian por un inglés claro y casi sin acento. Hasta entrenó un acento filipino para Master y un Konglish setentero para The Man Standing Next.
Cuando volvió a KBS en 2009 con Iris y ganó el gran premio, contó que de desconocido se sentaba en las escaleras de las premiaciones envidiando a los veteranos. En 2012 interpretó a un rey y al bufón que lo suplanta en Masquerade, que superó los 10 millones de espectadores. En 2014 fue víctima de un caso de chantaje con un video privado, y dos personas fueron condenadas. Al año siguiente Inside Men se volvió la película coreana para adultos más taquillera de la historia, y su frase enredada sobre ir a las Maldivas por un mojito se hizo meme nacional. Él aceptó el guion cuando otras estrellas dudaban y propuso volver más humano al protagonista.
Su segundo gran momento en la tele fue en 2018 con Mr. Sunshine, como Eugene Choi, un niño que huyó de Joseon y volvió como oficial de los marines de EE. UU., junto a Kim Tae-ri. Arrasó en las premiaciones de ese año. En Our Blues (2022) habló con cerrado acento de Jeju como Dong-seok, con un romance junto a Shin Min-a y una reconciliación tardía con su madre, interpretada por Kim Hye-ja.
Para el público global es el Líder enmascarado. Llegó a la primera temporada de El juego del calamar como aparición especial gracias a Hwang Dong-hyuk, con quien había trabajado en The Fortress. En la segunda temporada se cuela en los juegos con el nombre falso Oh Young-il, al lado del Gi-hun de Lee Jung-jae, y la historia sigue hasta la tercera temporada. Con su grito de "¡El edificio es de los residentes!" en Concrete Utopia (2023) volvió a llevarse los premios a mejor actor, y en 2025 interpretó a la leyenda del go Cho Hun-hyun en The Match.
Mucha gente cree que es actor de método, pero la crítica lo ve como un técnico que talla el personaje con precisión y luego se lo pone sobre su propia cara. Sus armas: una voz grave y firme y una mirada que transmite todo sin decir nada. Además, lleva más de tres décadas trabajando como protagonista sin saltarse un solo año. Se casó con la actriz Lee Min-jung en 2013 y recibió la Orden al Mérito Cultural en 2025.