
Choi Min-sik
Oh Dae-su en Oldboy, el almirante Yi Sun-sin en The Admiral, Sang-deok en Exhuma. Cuando el cine coreano quiere contar algo pesado, su nombre es el primero que suena.
Nació en Seúl en 1962. Hacia los diez años tuvo una tuberculosis tan grave que los médicos le dijeron a su familia que se preparara para lo peor, y perdió un año de escuela. Su amor por el cine empezó de rebote: en la secundaria se metía a un cine de Uijeongbu solo para dormir la siesta, hasta que un día vio A Star Is Born de principio a fin y empezó a devorar cualquier libro de cine que encontraba. Entró a Teatro y Cine en la Universidad Dongguk pese a la oposición feroz de su papá, y un profesor lo convenció de actuar en vez de dirigir. Su Alan en Equus lo convirtió en el novato monstruo del teatro, y una guionista que lo vio lo recomendó para su debut en un drama de KBS en 1990. El apodo de su primer personaje era "Couchon", que en francés significa cerdo.
En 1994 volvió a pegar con Moon of Seoul de MBC, como un chico de pueblo ingenuo que intenta abrirse camino en la capital junto a Han Suk-kyu, su compañero menor de la universidad. Pero en 1996 se rompió el tendón de Aquiles grabando un drama y vino una larga mala racha. El regreso fue en el cine. Como un fiscal más mafioso que los mafiosos en No. 3 (1997) se ganó la atención de Chungmuro, y al año siguiente actuó en The Quiet Family de Kim Jee-woon. En Shiri (1999) convirtió al agente norcoreano Park Mu-young, casi un papel secundario, en lo más aterrador de la película y ganó Mejor Actor en los Grand Bell Awards. Ese mismo año compartió pantalla con Jeon Do-yeon en Happy End.
Los primeros 2000 fueron su época dorada. Su matón de poca monta en Failan (2001) le dio el premio a Mejor Actor en los Blue Dragon Film Awards, y el grito de su pintor de la era Joseon Jang Seung-eop en Chihwaseon (2002) se volvió uno de los primeros memes del internet coreano. Y en 2003 llegó Oldboy, de Park Chan-wook. Como Oh Dae-su, el hombre encerrado 15 años comiendo solo dumplings fritos, arrasó con los premios a Mejor Actor en Corea, y el Gran Premio en Cannes puso sus dos nombres en el mapa mundial. "¿Quién eres?" se sigue parodiando hasta hoy. Con Happy End, Chihwaseon, Oldboy y Crying Fist de Ryoo Seung-wan, cuatro de sus películas fueron invitadas a Cannes, así que antes de que Song Kang-ho se quedara con el título, el "hombre de Cannes" de Corea era Choi. Junto a Song y Sol Kyung-gu forma la troika actoral del Chungmuro de los 2000.
En la cima, eligió pelear. Hizo protestas en solitario contra el recorte de la cuota de pantalla para el cine coreano y devolvió la Orden al Mérito Cultural que había recibido en 2004. Si a eso le sumas las críticas por un comercial para una financiera de préstamos, casi no se le vio en pantalla por años. Él mismo admitió después que ese comercial fue un error.
Su regreso fue I Saw the Devil (2010), donde interpretó al asesino serial Jang Kyung-chul en un duelo actoral con Lee Byung-hun. Cuando bromeó con que si se metía más en el personaje ya estaría en un centro de detención, el equipo le respondió que entonces le llevarían dumplings fritos de visita. En Nameless Gangster (2012) trabajó por primera vez con Ha Jung-woo, llevó a 4,72 millones de espectadores y volvió a ganar el Blue Dragon a Mejor Actor, nueve años después de Oldboy. En New World (2013), de Park Hoon-jung, fue el jefe Kang, el cerebro entre Lee Jung-jae y Hwang Jung-min. Los más jóvenes llegaban con todo el guion memorizado por los nervios, y resulta que Choi se aprendía sus líneas en el set y se equivocaba una y otra vez.
2014 fue un año doble. Dio el salto a Hollywood con Lucy de Luc Besson, aunque dicen que recortaron bastante su papel por su inglés. Y luego vino el almirante Yi en The Admiral: Roaring Currents, que llegó a diez millones más rápido que cualquier película y terminó con 17,61 millones. Con eso, los tres de la troika quedaron en el club del cheonman. Le dijo al director que la presión de interpretar a Yi fue tanta que nunca lo volvería a hacer. Al año siguiente, al recibir el gran premio de cine en los Baeksang Arts Awards, confesó que le daba vergüenza pensar primero en la taquilla y prometió cuidar lo que quedaba del chico de prepa que solo soñaba con actuar. Ese discurso se sigue citando.
En 2022, Casino, su primer drama en 25 años, rompió el récord de Disney+ en tiempo de visualización para una producción original coreana. Dato divertido: su compañero de reparto Lee Dong-hwi fue quien destapó una cuenta falsa de Instagram que se hacía pasar por él. En 2024 probó el terror ocultista por primera vez con Exhuma, de Jang Jae-hyun, como el geomante Sang-deok junto a Kim Go-eun y Yoo Hae-jin. Pasó los diez millones en 32 días, la primera película de ocultismo en lograrlo, y su segundo éxito de esa magnitud.
Fuera de cámara es famoso por ser sencillo, como el tío buena onda del barrio. Ama tanto el makguksu que bromeó que si a Oh Dae-su le hubieran dado fideos de trigo sarraceno en vez de dumplings, no habría salido de ese cuarto ni aunque lo empujaran. Su hermano menor, Choi Kwang-il, también es actor y salió como guardia de prisión en 1987: When the Day Comes. En 2015 fue invitado a ser miembro de la Academia de Hollywood, y Gallup Corea lo nombró el actor de cine favorito de los coreanos en 2014 y en 2024.