
Song Kang-ho
El rostro del cine coreano. Estuvo en el escenario de los Oscar cuando Parásitos ganó Mejor Película, y con Broker se convirtió en el primer actor coreano en ganar Mejor Actor en Cannes.
Creció en un pueblito rural de Gimhae, sin un solo cine, y era el niño que imitaba a todo mundo y hacía reír a su salón. En la entrevista para entrar a la carrera de teatro y cine le preguntaron a qué actor admiraba más. Soltó Sammo Hung, un nombre que acababa de ver en una peli, y lo rechazaron. Entró a una escuela técnica, lo llamaron al servicio militar y al salir dejó los estudios por problemas de dinero para trabajar en obras de construcción. En el invierno de 1990 vio en Busan una función de la compañía seulense Yeonwoo, pidió entrar aunque fuera de conserje y regresó cinco veces hasta que le dijeron que sí.
Su debut en cine fue casi un trabajo de medio tiempo. Se casaba en un mes, necesitaba lana, y un papel pequeñito en la ópera prima de Hong Sang-soo pagaba 2 millones de wones por unos días. Él considera que su arranque real fue Green Fish de Lee Chang-dong. El director lo había visto en teatro, y su matón rastrero era tan creíble que el público pensó que habían contratado a un gánster de verdad. Después vino No. 3, donde su discurso de jefe mafioso se volvió la frase del año y lo encasilló un rato como cómico. Rompió ese molde con su primer protagónico en The Foul King de Kim Jee-woon y con su intenso sargento norcoreano en Joint Security Area de Park Chan-wook.
Luego llegaron veinte años junto a Bong Joon-ho: el detective de Memorias de un asesino, el papá del puestito en The Host, el experto en seguridad de Snowpiercer y Ki-taek en Parásitos. Bong lo describió como una mezcla de Al Pacino, Joaquin Phoenix y Michael Shannon, y los dos se saludan cantando sus nombres en versión ridícula. En Parásitos sostiene la película como el papá del semisótano frente al patriarca rico de Lee Sun-kyun, y la cinta pasó de la Palma de Oro a Mejor Película en los Oscar 2020.
Sus números en taquilla están locos. The Host fue su primera película de diez millones, y solo en 2013 Snowpiercer, The Face Reader y The Attorney lo hicieron el primer actor en pasar 20 millones de boletos en un año. The Attorney se inspiró en el expresidente Roh Moo-hyun, y la escena del juicio donde recita el artículo 1 de la Constitución sigue siendo legendaria en Corea. Después de esa peli, las grandes distribuidoras dejaron de llamarlo, y en 2016 se supo que estaba en la lista negra cultural del gobierno de Park Geun-hye. Ese mismo año, The Age of Shadows lo volvió el primer actor coreano en superar 100 millones de espectadores acumulados solo con protagónicos. Al año siguiente, A Taxi Driver, ambientada en el Levantamiento de Gwangju, volvió a pasar los diez millones. Cuentan que el legendario cantante Cho Yong-pil, que casi nunca presta sus canciones al cine, aceptó porque salía Song.
Cannes es prácticamente su segunda casa. Lo han invitado ocho veces, de The Host a Cobweb, récord para un actor coreano, y en 2021 fue el primer actor coreano en el jurado de la competencia oficial. Secret Sunshine, junto a Jeon Do-yeon, le dio a ella el primer premio a Mejor Actriz de Corea en Cannes. En 2022 por fin ganó el suyo con Broker, la película coreana de Hirokazu Kore-eda donde comparte pantalla con IU. En 2020, The New York Times lo metió en su lista de los 25 mejores actores del siglo XXI.
Datos curiosos: canta fatal, y dice que la escena de karaoke de Memorias de un asesino fue lo más difícil que grabó. Casi todos sus personajes son de clase trabajadora; su primer papel de élite de verdad fue el rey Yeongjo en The Throne. Los fans tienen una regla: entre más grande su sonrisa en el póster, más triste la película. Bong bromeó que si Song se pusiera a dirigir, medio Chungmuro se quedaría sin chamba. Y tras 34 años de carrera, hizo su primera serie en 2024, Uncle Samsik.