Kim Jee-woon
El director de A Tale of Two Sisters e I Saw the Devil. Terror, comedia, noir, western, ciencia ficción: cambia de género en cada película y casi siempre le atina.
Kim Jee-woon nació en Seúl en 1964, el menor de seis hermanos. Sus papás eran militares de carrera, su hermano mayor fue campeón mundial de box invicto y su hermana es una actriz de teatro de culto. A los cinco años ya se metía al cine y a los nueve se volaba clases para ver películas. Entró a estudiar teatro en el Instituto de Artes de Seúl, pero lo dieron de baja porque se saltó la última clase de instrucción militar para ver un partido de béisbol. Siguieron diez años que él llama su época de desempleado, aunque tres meses en París en 1991, viendo casi cien películas, fueron su verdadera escuela de cine.
Su historia de origen parece guion. En 1996 chocó el coche y necesitaba seis millones de wones para la reparación, así que se puso a escribir guiones. A la primavera siguiente, en un local de ramen en Daehakro, le sirvieron la olla encima de una revista de cine, y ahí venía el anuncio de un concurso de guiones. Escribió su entrada en menos de una semana y ganó. Ese guion se convirtió en su debut de 1998, The Quiet Family, una mezcla de comedia y gore que se llevó un premio en Fantasporto aunque él nunca había agarrado una cámara.
The Foul King (2000), una comedia de lucha libre, fue el segundo éxito del año. No tenía pensado a Song Kang-ho para el protagónico, pero Song lo llamaba tanto que los diálogos del personaje terminaron sonando como él. A Tale of Two Sisters (2003), su versión de un cuento tradicional, llevó 3.15 millones de espectadores y sigue siendo la película de terror más vista en la historia de Corea, contando nacionales y extranjeras.
A Bittersweet Life (2005) metió a Lee Byung-hun en un noir elegantísimo y se estrenó al mismo tiempo que la película de su amigo Ryoo Seung-wan. A las dos les fue mal, y dicen que se mandaron mensajes tipo '¿y si nos escapamos juntos?'. Con Shin Min-a y Hwang Jung-min en el reparto, después se volvió de culto. En 2008 juntó a Lee, Jung Woo-sung y Song en un western en Manchuria, The Good, the Bad, the Weird, la película coreana más vista de ese año. El rodaje fue tan duro que el equipo le agregó un cuarto título: el Despiadado.
I Saw the Devil (2010) es un thriller de venganza sin freno sobre un agente que persigue al asesino interpretado por Choi Min-sik. Kim avisó a su equipo que esta vez él iba a ser el diablo. Recibió clasificación restringida, tuvo que recortar escenas para estrenar, perdió la taquilla contra The Man from Nowhere y luego se volvió culto entre fans del género en todo el mundo.
Hollywood no le salió bien. The Last Stand (2013), con Arnold Schwarzenegger, fracasó y el estudio le borró casi todo su estilo. Regresó fuerte con The Age of Shadows (2016), un noir de espías sobre un hombre atrapado entre la resistencia independentista y la policía japonesa. Fue el primer estreno coreano de Warner Bros., juntó 7.5 millones de espectadores, su mayor éxito, y la secuencia de la bomba con el Bolero de Ravel es de las favoritas. Después vinieron Illang (2018) con Han Hyo-joo, un fracaso fuerte, un mediometraje en YouTube con Kim Go-eun en 2020, la serie Dr. Brain de Apple TV+ con Lee Sun-kyun y Cobweb (2023), que lo reunió con Song y fue a Cannes.
Dos ideas cruzan toda su obra: personajes parados en una frontera y una decisión pequeña e irreversible que termina en desastre. En el set es callado y casi no cambia de cara. Lim Soo-jung contó que en A Tale of Two Sisters deseaba que mejor le gritara, y que lloraba de noche sin saber qué hacía mal. Lee Byung-hun dice que su relación es como el cigarro, y Song Kang-ho es el actor que más veces ha trabajado con él. Hay un chiste viejo: Bong Joon-ho filma a Song desaliñado, Park Chan-wook lo filma bonito y Kim lo filma chistoso. Los tres suelen nombrarse juntos como las caras de la época dorada del cine coreano.