
Oldboy
Un hombre pasa quince años encerrado en una cárcel privada sin saber por qué, y cuando lo sueltan sale a cazar a quien lo metió ahí. Fue la primera película coreana en ganar el Gran Premio en Cannes y cambió para siempre cómo la crítica mundial veía el cine de Corea.
Todo arrancó con un manga japonés de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi, y quien se lo recomendó a Park Chan-wook entre tragos fue nada menos que Bong Joon-ho. Los derechos costaron unos 20 mil dólares. El protagonista, Choi Min-sik, confesó que dejó el manga al segundo tomo. En la primera reunión, en un restaurante chino, decidieron quedarse con una sola idea, la de un hombre cuya vida es controlada durante quince años, y tirar todo lo demás. El guion pasó por unas ocho versiones. Es la pieza central de la trilogía de la venganza de Park Chan-wook, y muchos dicen que aquí quedaron escritas las reglas del thriller de venganza coreano.
El protagonista, Oh Dae-su, es un oficinista bebedor que bromea con que su nombre significa algo así como “hoy nomás salgo del paso”. Durante quince años solo le dan dumplings fritos. Choi, fanático del jjajangmyeon, rogó cambiar el menú por fideos con salsa de frijol negro, pero Park se negó porque se le iba a notar demasiado lo mucho que los disfrutaba. La escena en que Dae-su busca el restaurante guiándose solo por el sabor de esos dumplings está ambientada en Seúl, pero se filmó en el barrio chino de Busan. En la escena del PC bang se escuchan de fondo los efectos de Counter-Strike. Choi en realidad quería al villano Lee Woo-jin, hasta que Park le dijo que entonces Dae-su tendría que interpretarlo un actor veterano. El villano quedó en manos de Yoo Ji-tae y Mi-do en las de Kang Hye-jung.
La pelea del pasillo con un martillo es la escena que todo mundo cita: una sola toma lateral, repetida diecisiete veces, con Choi empapado en sudor en el making of. Park le había avisado que estaba esperando el momento en que llegara a su límite. La del pulpo vivo también es leyenda. Lo curioso es que la película casi no muestra la violencia. Cuando arrancan un diente, la cámara mira hacia otro lado y deja que el sonido haga el trabajo; te acuerdas de algo que en realidad nunca viste.
El giro final se protegió como secreto de Estado. A los inversionistas les dieron un guion sin esa parte, el equipo de marketing aguantó el enojo de los periodistas antes que soltar el final, y hasta el autor del manga recibió la cinta, sin subtítulos, un día antes del estreno.
Se estrenó en noviembre de 2003 solo para adultos y aun así juntó unos 3,27 millones de espectadores en Corea. Al año siguiente entró a la competencia de Cannes, algo raro para una película ya estrenada, y se llevó el Gran Premio del Jurado. En casa arrasó en los Blue Dragon con dirección, actor protagónico y actriz de reparto, y en los Baeksang con dirección y mejor actor. Junto con Memories of Murder del mismo año, abrió la época dorada del cine coreano. Song Kang-ho visitaba tanto el set que terminó en los créditos finales.
Afuera su vida ha sido todavía más larga. En encuestas de críticos de la BBC quedó en el puesto 30 entre las mejores películas del siglo XXI y en el 29 entre las mejores de habla no inglesa. La banda sonora gira alrededor del vals y casi todos sus temas llevan nombres de películas clásicas. En 2013 Spike Lee hizo el remake de Hollywood, que no logró salir de la sombra del original. La pelea del pasillo renació en Guardianes de la Galaxia Vol. 3 y en Deadpool y Wolverine, y en 2026 BTS convirtió todo su video de 2.0 en un homenaje a Oldboy. Junto a Parásitos, suele ser la primera película coreana que la gente menciona fuera de Corea.