Hollywood rehace una película coreana
En noviembre de 2013, el Oldboy de Hollywood llegó a los cines de Estados Unidos. Fracasó en taquilla y con la crítica, pero dejó una señal clara: el cine coreano había pasado de ser algo que se copiaba a algo cuyos derechos había que comprar.
Todo arranca diez años antes. Cuando Oldboy se llevó el Gran Premio en Cannes en 2004, los estudios empezaron a pelearse por los derechos de remake. Universal firmó primero, en marzo de 2004, y sonaron nombres como Johnny Depp y Brad Pitt. Ese invierno Nicolas Cage, de visita en Corea, dijo sin rodeos que le encantaría interpretar a Oh Dae-su. Los derechos cambiaron de manos varias veces, y en 2008 hasta se rumoreaba un Oldboy dirigido por Steven Spielberg con Will Smith. Ese proyecto murió en octubre de 2009.
En el camino hubo hasta un juicio. Oldboy nació como un manga japonés, pero Hollywood compró los derechos de la película de Park Chan-wook, no del cómic. La editorial Futabasha, que no iba a ver ni un peso del remake, demandó y perdió. O sea, un tribunal dejó claro lo que Hollywood quería: no la historia, sino la película que había hecho un director coreano.
En julio de 2011 por fin se anunció a Spike Lee como director. Josh Brolin ocupó el lugar de Choi Min-sik, Elizabeth Olsen el de Mi-do, y se sumaron Sharlto Copley y Samuel L. Jackson. La historia se mudó a Nueva Orleans y el encierro pasó de 15 a 20 años. Park había elegido 15 porque le parecía el tiempo más incómodo: demasiado tarde para vengarse, demasiado pronto para olvidar. Manga, 10 años; versión coreana, 15; versión gringa, 20. Los fans bromeaban con que la condena crece cinco años cada vez que cruza una frontera. Y mientras Oh Dae-su sobrevivió a puro dumpling frito, el protagonista estadounidense recibe sopas instantáneas, burritos y vodka.
Los números fueron crueles. Con un presupuesto de 30 millones de dólares, abrió con 212 mil el primer día, en el puesto 17, y terminó con 5,2 millones. Tuvo 42% en Rotten Tomatoes y 4,6 en IMDb, casi la mitad del 8,4 del original. Lee entregó un corte de 140 minutos que el estudio dejó en unos 105, y tanto él como Brolin lo criticaron en público. En Corea se estrenó en enero de 2014, vendió 7.537 entradas en total y salió de cartelera en una semana. Si ya viste el original, ¿para qué?
Lo mejor vino después. Cuatro de sus actores se reencontraron en Avengers: Infinity War y Endgame: Brolin como Thanos, Olsen como Scarlet Witch, Jackson como Nick Fury y Pom Klementieff, que hizo del guardaespaldas, como Mantis. Pom eligió el nombre de su propio personaje: Haeng-bok, que en coreano significa felicidad.
Oldboy no fue el primer remake coreano de Hollywood. En 2008 rehicieron My Sassy Girl con Elisha Cuthbert y Jesse Bradford. El original de Jun Ji-hyun y Cha Tae-hyun tuvo versiones en siete países (Estados Unidos, Japón, China, Tailandia, Filipinas, Vietnam e Indonesia), lo que la vuelve una de las obras coreanas más rehechas. Pero casi ningún remake superó al original, y el público llegó a una conclusión: mejor ve la de verdad.
Ese camino termina en el Óscar a Mejor Película de Parasite. La industria que compraba y volvía a filmar cine coreano tardó siete años en darle su premio mayor a un original subtitulado, Parasite, y a Bong Joon-ho. El negocio de los derechos saltó también a la tele: una serie de cadena abierta en Estados Unidos basada en Good Doctor, que en Corea protagonizó Joo Won, se volvió un éxito de años y abrió la era de las cadenas estadounidenses comprando guiones coreanos.