
Ha Jung-woo
El actor que sacudió el cine coreano como el asesino en serie de The Chaser y luego fue el más rápido en sumar 100 millones de espectadores con papeles protagónicos. También es director, y cada vez que come en pantalla nace un meme.
Su nombre real es Kim Seong-hoon, nació en 1978 y su papá es el veterano actor Kim Yong-geon. Eligió un nombre artístico para que nadie dijera que triunfó gracias a su padre, y lo curioso es que 'Ha Jung-woo' era un nombre que otro actor tenía preparado y al final descartó. La primera propuesta de su papá fue Geum Seong-hoon, que es solo su apellido leído a la manera sinocoreana. Cuando la crisis financiera de 1997 hundió a la familia, pagó deudas dando clases de actuación a chicos que preparaban el examen de ingreso, y dormía en el balcón porque no alcanzaban los cuartos. En 1998 llegó a la entrevista final de una audición de una cadena de TV, lo rechazaron, y al día siguiente su padre ya lo había inscrito en el servicio militar. Todavía lo cuenta en los talk shows. En el ejército entró a una compañía de espectáculos que lo llevó hasta Timor Oriental.
El gran salto llegó en 2008 con The Chaser de Na Hong-jin. Su asesino de cara dulce y calma escalofriante, Ji Young-min, llevó a cinco millones de personas al cine y convirtió en protagonistas tanto a él como a Kim Yoon-seok, el expolicía que lo persigue. El papel pegó tan fuerte que en las presentaciones le gritaban 'qué loco' en lugar de 'oppa, qué guapo'. Esos dos no paran de intercambiar bandos: él era el villano en The Chaser, en The Yellow Sea se invirtieron los papeles y en 1987 volvieron a girar, con Ha como el fiscal Choi Hwan, que se negó a que las autoridades cremaran a toda prisa el cuerpo de un estudiante torturado.
El director Yoon Jong-bin, un año menor que él en la universidad, lo ha llamado para casi todo: la película de graduación The Unforgiven (2005), Nameless Gangster, Kundo y la serie de Netflix Narco-Saints, donde es un empresario común metido en la operación para atrapar al narco que interpreta Hwang Jung-min, junto a Park Hae-soo.
Los números de taquilla son brutales. En Assassination (2015) fue el sicario romántico Hawaii Pistol y consiguió su primer éxito de diez millones de boletos, reencontrándose con Jun Ji-hyun después de The Berlin File. Ella casi no podía dar entrevistas sin reírse de sus chistes. Luego las dos partes de Along with the Gods, con él como el guardián del más allá Gang-rim, superaron los diez millones cada una. En agosto de 2018 sus protagónicos pasaron los 100 millones de espectadores acumulados: segundo actor en lograrlo después de Song Kang-ho, y el más joven y el más rápido. Lo raro es que los premios no lo persiguen tanto: ganó tres veces Mejor Actor de cine en los Baeksang Arts Awards, pero en los Blue Dragon Film Awards solo tiene el premio de popularidad.
En Corea, el 'mukbang de Ha Jung-woo' es prácticamente un género. En The Yellow Sea devora papas, fideos instantáneos y salchichas hasta que el público sufre de hambre, y el combo de Shin Ramyun con salchicha de ajo se volvió viral como el 'set Yellow Sea'. En The Chaser pela chocolate con las manos esposadas. Al verlo arrancarle pedazos a un pan de crema en Nameless Gangster, Choi Min-sik confesó que se le antojó pan. En The Handmaiden de Park Chan-wook, un solo mordisco a un durazno salpica jugo hasta la cámara y todo el set estalla de risa; Kim Tae-ri tuvo que hacer un esfuerzo enorme para no romper la escena. El giro: el rey del mukbang en pantalla no soporta nada picante. Ni siquiera le pone salsa a su sopa de sundae.
También colecciona apodos. Por su cabeza grande le dicen 'Ha Cabezón', y los fans pegaron su rapado en papas y lo bautizaron 'Papita'. Él mostró uno de esos montajes en un live y le dio las gracias a quien lo hizo. Además es el 'Rey de los Apodos' por lo bien que bautiza a sus amigos: Lee Jung-jae es 'la Hermana del Infierno', Kim Tae-ri es 'Taeriyaki', Lee Byung-hun es 'Buzz después de un masaje facial', Kim Yoon-seok es 'Garfield', Ma Dong-seok es 'Ma Dong-dong', Lee Sun-kyun es 'el Presidente del Soju' y Ju Ji-hoon es 'Ju Ji-hoon-eu'. Su versión sin pizca de emoción del gesto 'te guardo en mi corazón', furor en 2017, quedó entre los momentos virales del semestre.
Caminar es su obsesión. Una vez cruzó Seúl a pie durante más de tres horas para ver a Cha Tae-hyun, y su libro de ensayos se llama literalmente El que camina, Ha Jung-woo. Prometió que si ganaba el Baeksang dos años seguidos recorrería el país a pie, ganó, y cumplió junto a Gong Hyo-jin y otros actores; ese viaje se volvió la película 577 Project. Los dibujos que hacía cuando se trababa actuando terminaron en exposiciones en Nueva York y Hong Kong.
Como director debutó con Roller Coaster (2013). Para convencer a Ha Ji-won de protagonizar Chronicle of a Blood Merchant (2015) inventó una revista mensual sobre la película y se la mandaba cada mes, y conoció a casi 1,600 niños para elegir a los actores infantiles. Tras el fracaso en taquilla contó que sufrió trastorno de pánico, pero en 2025 volvió a dirigir Lobby y The People Upstairs, justo en medio de la ola de actores que se vuelven directores.
Su lado fan es de verdad. Fanático de Wonder Girls, abrió su discurso de premiación en el Festival Internacional de Cine de Busan de 2008 diciendo que era un día especial porque pudo ver a Wonder Girls. Es hincha de toda la vida de los LG Twins en el béisbol profesional coreano, narró el documental del equipo en 2023 y ese mismo año LG ganó la Serie Coreana por primera vez en 29 años. Hasta audicionó para el Mandarín de la primera Iron Man.
En 2021 enfrentó un juicio por uso ilegal de propofol. La fiscalía pidió primero una multa por procedimiento sumario, pero el tribunal lo pasó a juicio ordinario. Él explicó que la sedación fue durante tratamientos para cicatrices de acné, admitió el uso y pidió disculpas públicamente; en septiembre fue condenado en primera instancia a una multa de 30 millones de wones.