Kim Yoon-seok
El actor de The Chaser, The Thieves y 1987. Pasó años en el teatro y recién alrededor de los cuarenta se volvió protagonista, el gran late bloomer del cine coreano.
Todo empezó en el grupo de teatro de su universidad en Busan. Cuentan que en su primera obra actuó de espaldas al público, los mayores lo regañaron y lo mandaron a manejar las luces. A inicios de los noventa se mudó a Daehangno, el barrio teatral de Seúl, se hizo un nombre en la compañía Yeonwoo Mudae y compartió cuartito de alquiler con Song Kang-ho, amigo de su misma edad. A fines de los noventa se cansó, se preguntó para qué tanto sacrificio y se fue de Seúl. En Busan abrió un café de jazz en vivo que, la verdad, le iba bien. Pero Song Kang-ho y otros amigos no dejaron de insistir y en 2000 volvió a actuar.
Quien le abrió la puerta del cine fue el director Choi Dong-hoon. Fue a ver a Cho Seung-woo en una obra, quedó flechado con Kim y se prometió ponerlo en su primera película. Así llegó The Big Swindle (2004), con Kim como un detective de acento marcado, y en 2006 explotó como Agwi en Tazza: The High Rollers. Sale en apenas cinco escenas, pero dicen que cuando se sentaba maquillado el equipo ni se le acercaba del miedo. En esa misma época, un papel de jefe misterioso que siempre andaba comiendo maíz inflado le dio su primer fan club, bautizado Corn World.
Su primer protagónico fue The Chaser en 2008. Le decían que un thriller así no llegaría ni a 50 mil espectadores. Superó los cinco millones y él arrasó con los premios a mejor actor. Con el director novato Na Hong-jin chocó fuerte, al punto de terminar gritándose en un callejón. A la mañana siguiente, Kim llamó primero: tenías razón, yo no voy a ceder en mis ideas, pero tú tampoco pierdas nunca, porque si el director pierde, se acaba la película. Na dice que casi llora. Con su coprotagonista Ha Jung-woo se reencontró en The Yellow Sea y 1987, y curiosamente nunca han estado en el mismo bando. En The Yellow Sea hizo de sicario coreano-chino tan bien que los abuelitos de Yanbian pensaron que era de ahí.
En The Thieves (2012) fue Macao Park, un cerebro que habla mandarín, junto a Jun Ji-hyun, Kim Hye-soo y Lee Jung-jae. Vendió 12,9 millones de entradas y lo metió en el club de las películas de diez millones. Choi pensó en ese papel después de oírlo soltar unas frases en chino en The Yellow Sea. Y según Lee Jung-jae, mientras estaban en un hotel en China, Kim cocinaba para todo el elenco en su cuarto cada día.
En 1987: When the Day Comes interpretó al director Park, el jefe policial anticomunista que intenta tapar la muerte que encendió la Lucha Democrática de Junio. Para parecerse al personaje real se subió la línea del cabello, usó relleno en el cuerpo y habló en dialecto de Pyongan con un protector bucal. Aun al lado de Kim Tae-ri y un elenco enorme, la crítica dijo que se robaba cada escena. Ganó mejor actor en los Blue Dragon Film Awards, justo diez años después de The Chaser, y en ambos casos el ganador del año anterior había sido Song Kang-ho. Ese mismo año se llevó el máximo premio actoral de cine en los Baeksang Arts Awards.
En 2019 debutó como director con Another Child. ¿Por qué también la protagonizó? Porque todos rechazaron el papel, dijo, y porque el personaje era tan patético que le daba pena dárselo a otro, además de que los inversionistas querían su nombre. No fue un éxito de taquilla, pero la crítica la quiso. En Escape from Mogadishu (2021), de Ryoo Seung-wan, sostuvo la película como un embajador atrapado en una guerra civil, y fue la primera cinta coreana en pasar los dos millones en plena pandemia. En 2023 fue el almirante Yi Sun-sin en Noryang: Deadly Sea, el cierre de la trilogía que arrancó con The Admiral: Roaring Currents, y en 2024 volvió a la tele con la serie de Netflix The Frog.
En Corea lo consideran el rey del saturi: Gyeongsang, Jeolla, Chungcheong, Pyongan y hasta el coreano de Yanbian. De hecho aparece en los créditos de Perfect Game, con Cho Seung-woo, como coach de dialecto de Busan. Su fandom tiene su propio ritual: en los estrenos lee en voz alta los carteles hechos por fans y se los muestra orgulloso al elenco, así que ahora cada premiere es un concurso de frases. La clásica: mi bebé que es más viejo que yo. Y Yoo Hae-jin, al ver sus fotos de joven, lo resumió perfecto: antes era una mina de portaminas, ahora es un lápiz 4B.