
Na Hong-jin
Director de The Chaser, The Yellow Sea y The Wailing. Con persecuciones que no te dejan respirar y finales que se niegan a explicarse, le subió la temperatura al cine de género coreano.
Nació en Seúl en 1974. Según él, en la prepa andaba peleando el último lugar de su generación, así que terminó en artes y estudió artesanía en la Universidad Hanyang, donde el trago, los viajes y la pesca iban antes que los libros. Quiso ser dibujante de cómics, pero se atoró al inventar historias, y fue trabajando en publicidad que descubrió lo divertido que era crear. Cerca de los treinta, encerrado escribiendo guiones, decidió que así no llegaba a ningún lado y aplicó al posgrado de cine de la Universidad Nacional de Artes de Corea. En la entrevista suplicó que lo aceptaran, y después el director Kim Sung-su, que estaba en el jurado, no podía creer lo malos que habían sido sus puntajes de admisión.
Se dio a conocer con el corto The Perfect Fishplate, una comedia negra sobre un chef que lo sacrifica todo por el plato perfecto y nunca llega a probarlo. Gastó 45 millones de wones filmándolo en 35 mm y arrasó en festivales como el Mise-en-scène Short Film Festival. Otro corto, Sweat, retrató el sudor de la gente en blanco y negro y cámara lenta. Es famoso por su cine brutal, pero dice que en realidad prefiere la comedia.
Su ópera prima, The Chaser (2008), se estrenó el Día de San Valentín y llevó 5.07 millones de espectadores. Un expolicía convertido en proxeneta persigue a un asesino serial para encontrar a sus chicas desaparecidas, y aunque el asesino se revela temprano, la tensión nunca baja: el sistema se tropieza mientras un solo hombre corre a puro coraje. Ha Jung-woo, como el asesino de cara aniñada que habla con cortesía, y Kim Yoon-seok, como su perseguidor, se volvieron estrellas de golpe. Na se llevó mejor dirección en los Grand Bell y el gran premio de cine en los Baeksang Arts Awards. En la época dorada del cine coreano que abrieron Bong Joon-ho, Park Chan-wook y Lee Chang-dong, había llegado el novato más temible.
The Yellow Sea (2010), producida con 20th Century Fox, sigue a Gu-nam, un coreano étnico de China que cruza a Corea y termina tragado por la violencia. Sus peleas con cuchillos de cocina, hachas y hasta un hueso de res siguen dando de qué hablar, pero una fecha de estreno ya fijada le dejó apenas mes y medio de posproducción y la película fracasó en taquilla. Se arrepintió tanto que tuvo insomnio, editó tres meses más un director's cut para el Blu-ray y cuenta que pasó casi tres años sin dormir bien.
Tras seis años de trabajo, The Wailing se estrenó en mayo de 2016 y llegó a 6.87 millones de espectadores, su mayor éxito. Un extraño japonés aparece en un pueblo de montaña, empiezan muertes inexplicables y un policía torpe, Jong-gu, lucha por salvar a su hija. Cristianismo, chamanismo coreano e imágenes de demonios japoneses se enredan, y la película nunca aclara quién es el verdadero mal. Para prepararla vivió más de un mes con chamanes y visitó templos y sitios religiosos en Japón y Nepal. La edición le tomó once meses, y después soñaba que editaba escenas que nunca filmó. Se habló de Kitano Takeshi para el japonés, pero el papel fue para Kunimura Jun, junto a Kwak Do-won, Hwang Jung-min y Chun Woo-hee; el personaje sin nombre de Chun primero se lo ofrecieron a HyunA. Con ella ganó mejor dirección en los Blue Dragon Film Awards.
The Wailing abrió camino. Demostró que el chamanismo y lo oculto podían ser lenguaje de cine masivo, y por ese camino Exhuma, de Jang Jae-hyun, logró en 2024 que el ocultismo superara los diez millones. En 2021 Na escribió la historia original y produjo The Medium, un terror sobre una chamana tailandesa dirigido por Banjong Pisanthanakun, que dio de qué hablar por lo lejos que llegó y por cómo se filmó.
Su cuarto largo, Hope, llegó en 2026, justo diez años después de The Wailing. Es una película coreana protagonizada por la pareja Michael Fassbender y Alicia Vikander, con Hwang Jung-min, Jo In-sung y HoYeon Jung. Se estrenó en Cannes en mayo y en Corea en julio, y sus casi 160 minutos de persecución casi continua dividieron al público. Es el único director coreano con todos sus largometrajes invitados a Cannes.
El perfeccionismo es su firma. Dice que lo bueno de editar es volver a ver todo desde el inicio tras cada cambio, y sus rodajes tienen tal fama de duros que una convocatoria de equipo pedía "solo gente que aguante hasta el final". Hwang Jung-min cuenta que su terquedad hizo clic con la de Na, y Chun Woo-hee lo recuerda no como alguien rudo, como decían, sino sensible y detallista. Hasta otros directores bromean con que le tienen miedo: Park Chan-wook admitió que revisó con extra cuidado el guion de Na justo por eso. Junto con Lee Chang-dong, es de los cineastas que menos películas sacan en Corea. Dato curioso: su apellido real es Ra, pero una vieja costumbre burocrática lo registró como Na y él lo dejó así.