
El juego del calamar
El drama de Netflix donde 456 personas ahogadas en deudas se juegan la vida en juegos de infancia. En menos de un mes se volvió lo más visto en la historia de la plataforma.
La idea es mucho más vieja que la serie. Hwang Dong-hyuk la imaginó en 2008 y terminó un guion de película al año siguiente, pero nadie quiso financiarlo: les parecía demasiado raro para el público coreano. Hwang llegó a vender su laptop para pagar gastos y tuvo que dejar de escribir un tiempo. El guion pasó trece años guardado hasta que Netflix lo tomó. Al convertirse en serie de nueve episodios pudo sumar tramas nuevas, como la del detective Hwang Jun-ho infiltrado en la isla.
Hasta el título fue una pelea. Netflix creía que casi nadie, ni en Corea, conocía el juego y quería llamarla "Round 6". Hwang se negó. El calamar es un juego de callejón que se dibuja en la tierra con un círculo, un triángulo y un cuadrado, las mismas figuras que terminaron en las máscaras de los guardias de rosa. El nombre raro resultó ser un imán y Netflix después reconoció que casi comete un error enorme. Brasil fue la excepción: en portugués calamar se dice lula, así que para no sonar a un juego sobre el candidato Lula se estrenó como Round 6.
Se estrenó el 17 de septiembre de 2021. Gi-hun (Lee Jung-jae) se jugó la vida en las carreras de caballos; Sang-woo (Park Hae-soo) era el orgullo del barrio por haber entrado a la Universidad Nacional de Seúl; Sae-byeok (HoYeon Jung) es una desertora norcoreana; Il-nam (O Yeong-su) es un señor mayor que parece perdido. Todos avanzan por luz roja, luz verde, el dalgona, la cuerda y las canicas. El reclutador del metro que cachetea a la gente cada vez que pierde al ddakji es un cameo de pocos minutos de Gong Yoo, y aun así se volvió la escena más parodiada del mundo. El Front Man detrás de la máscara es Lee Byung-hun. La frase de Il-nam en el episodio 6, "somos gganbu", se volvió viral en Corea al instante. Dato curioso: casi todas las locaciones están en Dobong, el distrito donde vivía Hwang, alrededor de Ssangmun-dong.
Las cifras parecen inventadas. Fue el primer título en llegar al número uno en los 94 países donde Netflix publicaba rankings, lo vieron 111 millones de hogares en 17 días y 142 millones en 28, con cerca de 1650 millones de horas acumuladas. Cada episodio costó unos 2200 millones de wones, una fracción de lo que cuesta una serie grande de Hollywood. Esa relación costo resultado explica por qué Netflix apostó fuerte por Corea.
Luego los juegos se salieron de la pantalla. El dalgona se volvió reto en TikTok, se dispararon las ventas de tenis blancos sin agujetas como los de los jugadores y Duolingo reportó 40% más de nuevos estudiantes de coreano. HoYeon Jung sumó 20 millones de seguidores en cuestión de semanas. En México se contó que llegaban sobres con círculo, triángulo y cuadrado por debajo de la puerta y resultaban ser recibos del agua, y MrBeast armó una versión real con 456 participantes que se convirtió en su video más visto. También explotó el debate sobre subtítulos que aplanaban el sentido de los diálogos en coreano.
Debajo de los colores de caramelo hay una historia sobre deudas y desigualdad, por eso en Corea se leyó junto al discurso del Hell Joseon y la cuchara de tierra. Hwang citó Kaiji, Liar Game y Battle Royale como referencias, y las escaleras laberínticas remiten a Escher. La música es de Jung Jae-il, y la pista de apertura con flauta dulce, Way Back Then, se volvió prácticamente el logo sonoro de la serie.
Y llegaron los premios. O Yeong-su ganó el Globo de Oro a mejor actor de reparto, y en los Emmy de 2022 fue la primera serie de habla no inglesa con 14 nominaciones, de las que se llevó seis. Lee Jung-jae ganó como actor protagónico, Hwang por dirección y Lee You-mi se volvió la primera intérprete coreana en ganar un Emmy. La historia sigue en la temporada 2.