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La dalgona se vuelve un juego mundial

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Un dulce callejero de antaño, hecho con azúcar y bicarbonato, se volvió un reto mundial gracias a una sola escena. En el otoño de 2021, medio planeta agarró una aguja para sacar estrellas y paraguas.

La dalgona es azúcar derretida en un cucharón que se infla con una pizca de bicarbonato. Es prima del honeycomb toffee y del karumeyaki japonés, pero en Corea tenía un giro: el vendedor la aplastaba, le marcaba una estrella o un corazón, y si lograbas sacar la figura sin romperla, te regalaba otra. En los setenta y ochenta, los braseros de carbón de las papelerías y los puestos callejeros frente a las escuelas vivían llenos de niños jugando a esto, y casi todo coreano recuerda haber quemado un cucharón en casa intentando copiarlo y ganarse un regaño. Hasta el nombre cambiaba por barrio: dalgona o ppopgi en Seúl, jjokja en Busan y Gyeongnam.

El mundo escuchó la palabra por primera vez en 2020, cuando la gente encerrada por la pandemia empezó a subir su café dalgona, café instantáneo y azúcar batidos cientos de veces. Del dulce original solo tenía el color, pero el nombre salió primero. Y en 2021 el segundo juego de El juego del calamar lo cambió todo. Cada jugador elige círculo, triángulo, estrella o paraguas y tiene 10 minutos para sacar la figura entera. Si falla, queda eliminado ahí mismo. Gi-hun (Lee Jung-jae), con el paraguas, el más difícil, nota que su sudor derrite el dulce y empieza a lamer la parte de atrás. El director Hwang Dong-hyuk contó que era un truco que él mismo usaba de niño. Con las reglas de barrio de antes, eso era trampa directa: los vendedores sabían con solo mirar el corte si habías usado saliva o aguja.

Apenas se estrenó, la dalgona se volvió reto de TikTok con el nombre 'Squid Game candy'. El problema es que es mucho más difícil de lo que parece si nunca lo hiciste. Abundaron los videos de gente que rompía hasta el círculo o que arruinaba todo antes de marcarla porque se pegaba al molde. Los fans de afuera, convencidos de que el paraguas era fácil, llenaron internet de memes con la Mona Lisa, el logo de Spider-Man o la sirena de Starbucks en una dalgona, y el Real Madrid, el Bayern Múnich, Pepsi, Heineken y hasta la F1 subieron parodias con sus logos. La serie se dio cuenta: en la temporada 2, la dalgona del sueño de Gi-hun trae un triángulo de Sierpinski.

También se movió dinero. En eBay aparecieron kits de dalgona, y en Corea los kits de 6.500 a 10.000 wones se agotaron tan rápido que algunas tiendas se quedaron sin nada por un rato. El vendedor que hizo los dulces del rodaje contó que temía que las luces del set los derritieran; tras el estreno, su negocio explotó. En zonas céntricas de Seúl hubo quien cobró casi 7.000 wones por una, y no faltaron quejas por pagar tanto por un recuerdo de infancia que costaba 100. En Japón mucha gente empezó a llamarla 'katanuki', como un dulce local de recortar figuras, y en Yakarta abrió un café temático donde se juega Luz roja, luz verde y el reto de la dalgona.

El diccionario Oxford registró 'Dalgona' tal cual, y con la ola los nombres regionales casi desaparecieron bajo uno solo. Junto con el ttakji, la serie exportó de un golpe todo un repertorio de juegos de callejón, una fórmula que se repitió años después cuando un solo video llevó los fideos Buldak a todo el mundo.