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Hell Joseon: Hell + 조선 (헬조선)

PalabraSociedadJóvenesLo esencial

La palabra inglesa 'hell' (infierno) pegada a Joseon, el nombre de la última dinastía coreana. Resume en una sola palabra la desesperanza de los jóvenes de los 2010, esa sensación de que ningún esfuerzo alcanza para salir de la clase en la que naciste.

Su origen es bastante rudo. Apareció en 2010 en el foro de historia de DC Inside para burlarse del Joseon tardío, ya en decadencia, y enseguida pasó a significar 'la Corea de hoy es igualita'. Al principio se escribía con burla 'Hell Josen'; al extenderse por otras comunidades perdió el tono de insulto y se volvió la forma corta de criticar todo lo que falla en la sociedad coreana.

Explotó hacia 2014, y muchos señalan el naufragio del Sewol como detonante. En 2015 los medios la colocaron como la segunda palabra de moda más usada del año; la primera fue la teoría de las cucharas, la idea de que el dinero de tus papás decide tu vida. La generación N-po que va renunciando a noviazgo, matrimonio e hijos, las horas extra sin fin, las viviendas imposibles, los cuartitos de gosiwon, la estampida hacia el examen de servidor público por pura estabilidad: todo cabía bajo esta palabra. También salieron derivados como 'noooryeok' ('esfuerzo' estirado con sarcasmo), 'tal-Joseon' (escapar de Corea) y 'Península del Fuego Infernal', tomada de World of Warcraft. En 2016 The Washington Post usó Hell Joseon tal cual en un reportaje sobre los jóvenes coreanos, y la palabra hasta sonó en una auditoría de la Asamblea Nacional.

Lo curioso viene después. Llegó a su punto máximo en las protestas con velas de 2016 y 2017, donde 'Cambiemos Hell Joseon' fue consigna, pero tras el cambio de gobierno de 2017 su uso cayó en picada en medios y en la vida diaria. La lectura más común es que los problemas no se resolvieron; la frustración por la vivienda y el empleo simplemente se mudó a otros memes. Por esas mismas fechas se disparó el contenido de gukppong que ensalza a Corea.

Para los fans de afuera, esta palabra es una llave para entender el tono del contenido coreano. Esa sensación está detrás de por qué Parásitos, con su sótano contra mansión, y El juego del calamar, con jugadores endeudados apostando la vida, pegaron tan fuerte en el mundo. Sale cuando se explica el boom de las historias de regresión sobre volver a empezar, y cuando vuelves a escuchar Cheap Coffee, el himno de 2008 de Chang Kiha sobre la juventud sin rumbo.