El invierno del impeachment
Cuando se supo que una amiga de toda la vida de la presidenta, sin ningún cargo público, manejaba asuntos de Estado, millones de personas salieron a las plazas con velas. Cuatro meses después, la presidenta fue destituida.
Todo empezó con una tablet. La noche del 24 de octubre de 2016, JTBC reveló que en la tablet de una civil llamada Choi Soon-sil había borradores de discursos presidenciales y documentos de diplomacia y seguridad, algunos recibidos y corregidos días antes de que la presidenta los leyera. La encontró un reportero novato que revisaba una oficina vacía, y la anécdota famosa es que el patrón de desbloqueo era la misma L que él usaba en su propio teléfono. Apenas un día antes, el jefe de gabinete había dicho que algo así no pasaría ni en tiempos feudales.
Después todo se destapó. Los grandes conglomerados fueron presionados para meter 77.400 millones de wones en dos fundaciones, Mir y K-Sports. La hija de Choi entró de forma irregular a una universidad de élite y luego le anularon la matrícula. Samsung había financiado su carrera ecuestre. En el camino salió a la luz la lista negra cultural, que dejaba sin apoyo estatal a artistas críticos con el gobierno. Y volvió con fuerza la pregunta de qué hizo la presidenta durante siete horas el día de la tragedia del ferry Sewol, dos años antes.
Su primera disculpa fue un video grabado de unos dos minutos, sin preguntas. En su segundo mensaje se preguntó en voz alta si para esto se había hecho presidenta, y la frase se volvió meme nacional casi al instante. Su aprobación cayó a 4%, el mínimo histórico.
Desde la primera marcha del 29 de octubre, la plaza de Gwanghwamun se llenó de velas cada sábado. La sexta, el 3 de diciembre, reunió según los organizadores a 2,32 millones de personas en todo el país, y para la primavera el total acumulado superaba los 16 millones. Lo que más se recuerda es el ambiente. Si alguien se ponía violento, la gente gritaba "no violencia" y lo frenaba, y al final todos recogían su basura. En el escenario, las canciones de protesta convivían con el pop de idols, y Into the New World de Girls' Generation, que empezó a sonar en una protesta universitaria, se volvió prácticamente el himno de esa temporada. Cuando un diputado oficialista dijo que las velas se apagan cuando sopla el viento, un adolescente le respondió: a ver quién se apaga primero.
Otro clip que todo el país repitió: mientras llevaban a Choi a la oficina del fiscal especial gritando que aquello no era una investigación democrática, una trabajadora de limpieza que estaba ahí le soltó un insulto coreano tres veces seguidas.
El 9 de diciembre la Asamblea Nacional aprobó el juicio político con 234 votos de 299, señal de que muchos del partido oficialista se habían pasado al otro lado. El 10 de marzo de 2017, a las 11:21 de la mañana, el Tribunal Constitucional destituyó a Park Geun-hye por unanimidad. Fue la primera presidenta que no terminó su mandato único de cinco años, y hubo elecciones anticipadas. Park y Choi fueron arrestadas. La Corte Suprema confirmó 15 años de prisión y una multa de 18.000 millones de wones para Park por soborno, y 18 años para Choi. Park salió libre con un indulto especial a fines de 2021, otra razón por la que en Corea ver expresidentes en tribunales casi no sorprende.
El eco cultural duró bastante. Inside Men, un thriller sobre acuerdos turbios entre políticos, prensa y chaebols, de pronto parecía un documental, y Lee Byung-hun ganó Mejor Actor en los Blue Dragon Film Awards con un comentario seco sobre que la realidad le había ganado a la película. Después, películas sobre la memoria de la democratización como 1987: When the Day Comes y A Taxi Driver fueron éxitos uno tras otro.
La prensa extranjera escribió que los coreanos le enseñaron al mundo cómo defender una democracia, y un premio alemán de derechos humanos se entregó ese año a los ciudadanos coreanos que sostuvieron las velas. La fórmula de salir a la plaza, probada treinta años antes en la Lucha Democrática de Junio, volvió a funcionar, y ocho años después regresó otra vez, ahora con lightsticks en la plaza.