jeochulsan (저출산)
El mayor dolor de cabeza social de Corea: un país donde casi ya no nacen bebés. La tasa de fecundidad llegó a caer hasta 0,72, prácticamente la más baja del mundo.
Primero, lo básico. La tasa global de fecundidad es cuántos hijos se espera que tenga una mujer a lo largo de su vida. Por debajo de 2,1 se habla de baja fecundidad; por debajo de 1,3, de fecundidad ultrabaja. Corea cruzó esa segunda línea en 2002, y en 2018 marcó 0,977, el primer país de la OCDE en bajar de uno. En 2022 registró 0,78, el primer país del mundo en entrar en los 0,7. Por eso la fecundidad por debajo de 0,8 es titular cada año.
Lo irónico: en los años ochenta el gobierno hacía campañas para que la gente tuviera menos hijos, con lemas como "aunque tengan uno cada quien, el país ya está a reventar". Para 1983 la tasa ya estaba bajo el nivel de reemplazo. En 2003 se cambió a políticas para incentivar nacimientos, y la curva siguió bajando igual.
Los sospechosos de siempre: la vivienda, desde los depósitos de jeonse hasta el precio de los apartamentos, más el gasto en educación privada, las colegiaturas de los hagwon y jornadas laborales eternas. La generación N-po, que renunció a noviazgo, matrimonio e hijos, el bihon (decidir no casarse) y los matrimonios cada vez más tardíos son piezas del mismo rompecabezas. Además, la crianza en Corea vuelca muchísimo tiempo y dinero en cada hijo, así que muchas familias se quedan en uno.
Se nota en los salones. En los sesenta y setenta, las primarias de las grandes ciudades metían 60 y hasta 80 niños por grupo. Hoy son veintitantos. Los nacimientos pasaron de unos 495 mil en 2003 a unos 230 mil veinte años después. Hay escuelas que cierran porque nadie se inscribe y guarderías convertidas en asilos. Detrás vienen el envejecimiento y la extinción de las regiones, y con menos jóvenes para reclutar, hasta el servicio militar está en aprietos.
Hasta la palabra genera pleito. Hay quien dice que "baja natalidad por parto" le carga la culpa a las mujeres, así que políticos y parte de la prensa prefieren "bajos nacimientos". La academia responde que son indicadores distintos.
Últimamente hay una chispa de esperanza: la tasa subió a 0,75 en 2024, la primera alza en nueve años, y llegó a 0,80 en 2025. Seúl sigue hasta abajo, con 0,58 en 2024. Así que cuando en un drama la tía suelta en la mesa de Año Nuevo Lunar el clásico "¿y para cuándo la boda?", detrás está este número.