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neujeojineun gyeolhon (늦어지는 결혼)

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En Corea, la edad del primer matrimonio ya se fue a los treinta, tanto para hombres como para mujeres. Casarse dejó de ser la línea de salida y se volvió la meta a la que llegas cuando ya tienes todo resuelto.

En Qué es el amor, un drama exitoso que empezó a finales de 1991, un personaje se escandaliza porque una mujer de 28 o 29 años ya es "prácticamente una abuela". Verlo hoy da tanta pena ajena que causa risa, y justo esa incomodidad muestra cuánto cambió todo en una sola generación. Hasta los noventa, la mayoría de los hombres se casaba en sus veintes. Tras la crisis financiera del FMI, la desigualdad, la falta de empleo y los precios de la vivienda y del costo de vida se dispararon a la vez, y la edad para casarse subió a la primera mitad de los treinta.

¿Qué lo retrasa? Para los hombres, la universidad más el servicio militar obligatorio y unos once meses buscando trabajo significan un primer sueldo a finales de los veinte. La brecha salarial entre grandes empresas y pymes es enorme, y pesa mucho la idea de que primero necesitas dónde vivir, así que el depósito del jeonse y las chances en el sorteo de vivienda se vuelven variables clave en cualquier plan de boda. En una encuesta de 2015, los hombres dijeron que la principal razón para esperar era el costo de la boda, y las mujeres, la carga de tener y criar hijos. Muchas mujeres también quieren asegurar su puesto en el trabajo antes, para que un bebé no les corte la carrera.

Con números queda más claro. En el censo de 2020, el 42.5 % de las personas de treinta y tantos estaba soltera, y entre los hombres de esa edad eran más de la mitad. Como en Corea los nacimientos ocurren casi siempre dentro del matrimonio, casarse tarde lleva directo a la baja natalidad y, al final, a la cifra impactante de una tasa de fecundidad por debajo de 0.8.

El bihon, la decisión de no casarse nunca, y la generación N-po, la que supuestamente fue renunciando a noviazgo, matrimonio e hijos, salen de la misma corriente. Aun así, cuando una pareja decide casarse, la ruta coreana sigue igual de cargada: de la cita a ciegas a reservar el salón de bodas y los sobres de dinero de regalo. Y en cada fiesta como Chuseok, el "¿y para cuándo la boda?" de los tíos es la pregunta que más temen los personajes treintañeros de dramas y variedades.