yesikjang (예식장)
Un edificio hecho solo para bodas. Las parejas se turnan cada hora, la ceremonia termina en menos de treinta minutos y los invitados se van directo al comedor.
Lo que más sorprende a un extranjero en su primera boda coreana es la velocidad. Cada piso tiene su salón, y los invitados de la pareja anterior y de la siguiente se cruzan en el mismo lobby. Los propios coreanos dicen que el salón de bodas es el nivel máximo de la cultura ppalli-ppalli. Dato curioso: 'wedding hall' es konglish; en inglés de verdad se dice wedding venue.
El recorrido es así. En la entrada firmas el libro de invitados, entregas tu sobre de dinero de regalo y te dan un ticket de comida. Puedes ver la ceremonia o, siendo honestos, mucha gente va directo a comer. La mayoría usa el formato de sala separada, con el bufé en otro espacio, así el salón puede meter más bodas al día. Al final, las dos familias se sientan en una sala de liquidación a pasar billetes por una contadora, porque lo normal es que el dinero de regalo cubra el banquete.
La plata siempre es tema. La comida cuesta mínimo unos 50.000 wones por persona y muchos salones en Seúl exigen garantizar entre 200 y 250 invitados; si llegan menos, igual pagas el mínimo. También hay críticas constantes por los extras forzados, como cobrar por probarse vestidos o vender aparte los archivos originales de las fotos. Muchos salones cerraron durante la pandemia, así que las buenas fechas se reservan con meses de anticipación y con competencia tipo venta de entradas.
Las bodas en hotel reciben pocas parejas por salón al día, así que son más tranquilas, pero el menú de pasos y las flores cuestan otra cosa. Por eso las noticias de bodas de famosos suelen mencionar un hotel, como en la boda de Hyun Bin y Son Ye-jin. También hay quien se casa en una catedral, una iglesia o un templo budista, en un hanok o en el auditorio de una universidad o de la alcaldía local.
Y ahora hay pueblos que se están quedando sin salones. Entre la baja natalidad, los matrimonios cada vez más tardíos y la migración de los jóvenes a las ciudades, varias zonas como el condado de Ulleung ya no tienen ni un solo salón de bodas. En época de elecciones, algunos salones vacíos se usan como centros de votación.