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Lo que reconoce la ley

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En Corea del Sur las parejas del mismo sexo no se pueden casar. En cambio, sus derechos se van armando en los tribunales, un fallo a la vez.

El punto de partida sigue siendo cero. El matrimonio igualitario no está reconocido y, aunque puedes hacer la ceremonia, el registro civil no acepta la inscripción. Puedes festejar en grande en un salón de bodas y seguir siendo desconocidos en los papeles. Taiwán aprobó el matrimonio igualitario en 2019, pero Corea ni siquiera tiene una figura intermedia como la unión civil.

La primera grieta se abrió en el seguro de salud nacional. Una pareja demandó después de que le quitaran a uno de ellos la condición de dependiente. Ganaron en segunda instancia en 2023 y el 18 de julio de 2024 la Corte Suprema lo dejó firme: una pareja de hecho del mismo sexo sí califica como dependiente. No fue un fallo sobre matrimonio, pero fue la primera vez que un sistema del Estado trató a una pareja gay como un hogar, y se volvió noticia.

Las leyes nuevas no avanzan. Una ley integral contra la discriminación que incluye la orientación sexual se presentó por primera vez en 2007 y volvió en casi cada legislatura, sin aprobarse nunca. En 2022 una petición ciudadana para aprobarla superó las 100.000 firmas. La ley de 'compañeros de vida', que permitiría que dos personas que viven juntas sean tutoras legales una de la otra sin matrimonio ni lazos de sangre, se presentó recién en 2023 y otra vez en 2025. Con ella podrías firmar el consentimiento quirúrgico de tu pareja o encabezar su funeral. Del otro lado hay grupos protestantes conservadores y parte de la clase política, y hasta los partidos progresistas suelen evitar una postura oficial.

La opinión pública se parte por generación. En una encuesta de Gallup Corea de 2025, el 48 % dijo que el amor entre personas del mismo sexo debe aceptarse como una forma de amor y el 43 % dijo que no, pero entre quienes tienen veintitantos y treintaitantos el apoyo pasó de dos tercios. Otra serie de encuestas mostró que la aceptación se duplicó, del 18 % en 2007 al 39 % en 2013. Y con la natalidad más baja del mundo impulsando el debate sobre reconocer a las parejas que conviven sin casarse, el tema ya no es solo de la comunidad LGBTQ+: es una pregunta sobre qué cuenta como familia.