yeoronjosa (여론조사)
La herramienta con la que Corea convierte el ánimo de la gente en números. En temporada electoral salen varias en un solo día, muchas veces no coinciden, y el método mismo termina siendo noticia.
Si ves noticias coreanas, notarás que la aprobación presidencial sale el mismo día de la semana, cada semana. Firmas como Gallup Korea y Realmeter llevan años publicando estas encuestas, y cada subida o bajada sacude la política. Para un presidente con un solo mandato de cinco años, la aprobación es básicamente la gasolina que le queda, y en una crisis de impeachment es la primera cifra que se cita junto a las multitudes en la plaza. Si el rating es la boleta de calificaciones de un drama, las encuestas son la de la política.
Lo curioso es que encuestas publicadas el mismo día suelen diferir por varios puntos, y casi siempre es por el método. Una entrevista telefónica con una persona real y una encuesta automatizada ARS con voz grabada dan resultados distintos, porque los votantes "tímidos" se callan cuando les pregunta alguien de carne y hueso. Los teléfonos fijos también sesgan: los contesta quien está en casa de día, o sea gente mayor, así que entre más peso tienen, más se inclinan los resultados hacia lo conservador. Con menos del 10% de los hogares con línea fija, ese sesgo pesa más que nunca. Por eso, desde la elección presidencial de 2017 se volvieron comunes los "números seguros": números virtuales de un solo uso que dan las telefónicas con datos de género, edad y región.
Hay malentendidos clásicos. Una tasa de respuesta del 4% no significa que solo 40 de 1,000 personas contestaron, sino que marcaron unos 25,000 números para juntar 1,000 respuestas. Una tasa baja tampoco vuelve basura una encuesta; importan más la muestra y el diseño de las preguntas. Aun así, hubo elecciones donde las encuestadoras fallaron feo, y se culpó a la brecha entre cómo responden y cómo votan de verdad distintas edades y géneros. Eso conecta directo con cómo la generación MZ y la brecha de género están moviendo el voto en Corea.
Desde seis días antes de la elección hasta el cierre de casillas está prohibido publicar resultados de preferencia. En ese apagón circulan fácilmente cifras de origen dudoso por chats y YouTube, y por eso la confianza en la prensa y la confianza en las encuestas se discuten casi siempre juntas.