Las mujeres y el ejército
En Corea solo los hombres hacen el servicio militar obligatorio. Las mujeres pueden entrar, pero solo como voluntarias y en puestos de oficial o suboficial, y con cada vez menos reclutas, '¿las mujeres también deberían ir?' se volvió una de las preguntas más encendidas del país.
Primero, la ley. La Ley del Servicio Militar le impone el servicio militar a los hombres y dice que las mujeres pueden servir en activo o en la reserva solo si se ofrecen. Por eso todas las mujeres de uniforme hoy son militares de carrera, y como no se las recluta como soldados rasos, entran como oficiales o suboficiales. Dato curioso: entre 1953 y principios de los setenta el ejército sí tuvo soldadas rasas, y servían los mismos 38 meses que los hombres reclutados.
A finales de 2024 había unas 19.200 mujeres en las fuerzas armadas, poco más del 10% de los mandos. La artillería, los blindados y la defensa antiaérea se abrieron a ellas recién en 2014, y la primera mujer general de división llegó en 2019. Los casos repetidos de violencia sexual y las respuestas lentas alimentan la crítica de que el sistema les complica quedarse a largo plazo.
Cómo se fue armando el debate: cuando a inicios de los 2000 se eliminaron los puntos extra para exmilitares en los empleos públicos, creció el reclamo de que 'reclutar solo hombres es discriminación'. La Corte Constitucional revisó la ley en 2010, 2011 y 2014 y siempre la declaró constitucional, en 2014 por unanimidad. En 2017 y 2021, peticiones a la presidencia pidiendo reclutar mujeres se hicieron virales.
Lo que reavivó todo es la demografía. Con una tasa de natalidad en torno a 0,7 y un país que envejece más rápido que ningún otro, ya no alcanzan los hombres de veintitantos para reclutar. Así que aparecen dos bandos a la vez: reclutar también a las mujeres, o subir los sueldos y pasar a un ejército solo de profesionales voluntarios.
Las encuestas muestran por qué esto está en el centro del conflicto de género. En un sondeo de 2021, el 56% de los hombres apoyaba el servicio obligatorio para mujeres, frente a solo el 32% de las mujeres. Otra encuesta ese mismo año mostró que entre hombres y mujeres de veintitantos ganaba 'reclutar también a las mujeres', así que los números cambian muchísimo según cómo se pregunte. Para los hombres de la generación MZ, unos 18 meses de vida militar son pausar el reloj del trabajo y del amor, y eso lo vuelve más sensible. Súmale un país dividido y técnicamente todavía en guerra, y el lado oscuro de los cuarteles que mostró el drama D.P. sobre la caza de desertores, y queda claro que este debate no se enfría pronto.