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imgeum gyeokcha (임금 격차)

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La brecha salarial de género en Corea del Sur está entre las más grandes de la OCDE. Cada año vuelve el mismo pleito: ¿son las carreras cortadas por la maternidad o son las diferencias de puesto y antigüedad?

Los números pegan fuerte. Desde que entró a la OCDE en 1996, Corea ha tenido la peor brecha salarial de género por más de dos décadas seguidas, y en 2021 superó el 30%, casi el triple del promedio de la OCDE. Por eso cada nota sobre el tema convierte los comentarios en una trinchera del conflicto de género.

Pero si lo divides por edad, todo cambia. A principios de los veinte, el salario promedio de las mujeres a veces sale más alto, en parte porque muchos hombres salen del mercado laboral por el servicio militar. La brecha se abre a partir de los treinta y tantos. La curva de empleo femenino se desploma con la maternidad y solo se recupera en los cuarenta y cincuenta; en Corea le dicen la 'curva en M', y los trabajos a los que regresan suelen ser mal pagados o temporales. Palabras como dokbak yuga (criar sola) y lista de espera de la guardería viven pegadas a esa curva.

La contraparte también tiene argumentos. Dicen que comparar promedios brutos ignora el tipo de trabajo, los años de servicio, el tamaño de la empresa y el tipo de contrato. Las brechas entre grandes corporativos y pymes y entre empleados directos y subcontratados se suman a la de género. Luego, un estudio de 2019 comparó egresados veinteañeros con la misma universidad, carrera y promedio, y aun así las mujeres ganaban alrededor del 82% que los hombres en sus primeros dos años, lo que armó un debate enorme. En el sector público, donde el sueldo lo fija la ley, la brecha casi desaparece, y eso se menciona seguido como razón de que tantas mujeres apunten al examen de funcionario público o a la docencia.

Todo termina conectando con la natalidad más baja del mundo. El miedo a que un bebé te frene la carrera es una razón común para elegir el bihon (no casarse), y después del #MeToo la discusión sobre discriminación laboral se volvió más filosa. La vieja Jeju, donde las haenyeo muchas veces eran el sustento de la familia, se cita como un modelo muy distinto.