gongmuwon siheom (공무원 시험)
El examen nacional para conseguir un puesto público estable de por vida, conocido como gongsi. Durante años fue la prueba a la que más se aferraron los jóvenes coreanos, y a quienes se preparan se les llama gongsisaeng.
Así funciona. Se contrata por grados 5, 7 y 9, y cada institución (administración nacional, gobiernos locales, policía, bomberos) tiene su propio examen. Todo es por ranking, pero si sacas menos de 40 en una sola materia quedas eliminado. El grado 9 se basa en coreano, inglés e historia de Corea, por eso la ansiedad por el inglés pega fuerte entre los aspirantes. Si sales al baño durante el examen, no puedes volver a entrar, así que mucha gente controla cuánta agua toma desde la noche anterior.
¿Por qué tanta demanda? Por la estabilidad: prácticamente nadie te despide antes de jubilarte. En un mercado laboral con una brecha enorme entre grandes empresas y pymes y mucha subcontratación, ser funcionario era la apuesta segura aunque el sueldo fuera modesto. Así nació en Noryangjin un barrio entero de academias (hagwon), cuartitos de gosiwon y puestos de arroz en vaso, lleno de gente en su tercer o cuarto intento. Cuando Seúl tenía su propia fecha de examen, los boletos de KTX hacia la capital se agotaban esa mañana como en día festivo, y le decían "el examen imperial moderno".
El ambiente cambió a finales de los 2010. La competencia promedio del grado 9 llegó a 93.3 aspirantes por plaza en 2011 y bajó a 29.2 en 2022. Se culpa a la caída de la población de 20 a 39 años, los recortes a las pensiones, los salarios iniciales bajos y una cultura laboral rígida. Para una generación MZ que valora el equilibrio vida-trabajo, el empleo público dejó de ser el sueño. Aun así, solo pasa alrededor del 5% de los aspirantes, y cambios recientes como reemplazar la prueba de historia por un certificado habrían vuelto a subir el número de candidatos.
Si en un dorama alguien dice "estoy preparando el gongsi", entiéndelo como "voy a aguantar varios años". Junto con la generación N-po y el Hell Joseon, es de las palabras que mejor retratan la ansiedad de la juventud coreana.