startup (스타트업)
Delivery, compraventa de segunda mano, transferencias al instante: casi todas las apps que los coreanos usan sin pensar salieron de empresas de apenas una década. Algunas llegaron a valer billones de wones y cotizaron en el extranjero, pero la mayoría cierra en pocos años.
Abre el celular de cualquier coreano y está lleno de apps nacidas como startups. La comida se pide por Baemin (apps de delivery), lo que ya no usas se vende en la compraventa del barrio y la plata se mueve en segundos por transferencia bancaria. La entrega de madrugada, donde pides de noche y a la mañana ya está en tu puerta, también salió de acá. Coupang, que cotiza en una bolsa extranjera, ahora maneja Coupang Play con dramas y deportes en vivo.
La palabra tiene su chiste. Un montón de coreanos cree que es 'Start' más 'eop' (業, negocio), pero es simplemente el inglés startup. En Corea también se dice 'venture', que llegó a través de un término inventado en Japón, mientras que 'startup' se popularizó cuando se tradujeron libros sobre el boom de Silicon Valley. En los trámites oficiales todavía se usa más 'empresa venture'.
Hay reglas del juego muy locales. El derecho comercial coreano no permite acciones con voto múltiple, así que un fundador no puede controlar su empresa con poco porcentaje como hicieron los de Google. Se dice que los inversores no ponen plata si el CEO no tiene más del 60%. Las salidas también son distintas: las fusiones y adquisiciones son apenas un 1% del total, y con el mercado local de IPO flojo, cada vez más empresas miran a bolsas extranjeras. Un dato ubica la supervivencia a cinco años de las ventures coreanas en 27,3%, entre las más bajas de la OCDE.
Aun así, la gente joven se lanza. Donde antes la elección era un gran conglomerado o el examen de funcionario público, ahora hay un tercer camino que cambia estabilidad por crecimiento. Muchas de las empresas que los desarrolladores llaman 'Ne-Ka-Ra-Ku-Bae' crecieron como startups, y Pangyo se volvió el Silicon Valley coreano. Detrás de cada historia de éxito vienen los meses de nervios para conseguir inversión y las peleas por el trabajo de plataformas. El drama Start-Up retrató justo esa mezcla de ilusión y ansiedad.