bandoche (반도체)
El corazón de la economía coreana. Las empresas coreanas controlan cerca de tres cuartas partes del mercado mundial de chips de memoria, así que cuando el precio de los chips se mueve, se mueven todas las noticias del país.
En Corea les dicen a los chips, junto con el acero, 'el arroz de la industria', porque van en todo, desde el celular hasta el refri para kimchi. En memoria, Corea no tiene rival. En el total de semiconductores tiene como un cuarto del mercado, mientras que Estados Unidos tiene la mitad. La protagonista es Samsung Electronics, que desde 2002 está justo detrás de Intel y se queda sola con casi la mitad del mercado de memoria. Para un país que vive de exportar (una economía que tiene que vender), los chips son la tajada más grande, y por eso son los protagonistas de cada historia de crecimiento desde el Milagro del río Han.
La historia tiene plot twist. En los 80, las empresas japonesas dominaban tanto la memoria que Intel abandonó el negocio de la DRAM. Luego Washington presionó a Japón con medidas comerciales y un acuerdo sobre chips, las empresas japonesas tardaron en adaptarse, y desde mediados de los 90 Corea y Taiwán pegaron el salto. Dato curioso: el MOSFET, la pieza básica de todo chip moderno, lo construyó por primera vez en 1959 el ingeniero coreano-estadounidense Dawon Kahng.
También hay puntos débiles. Corea es top en memoria y en fabricación por encargo, pero en diseño de chips todavía le falta. Además, es una industria cíclica de manual, con bonanzas y caídas cada pocos años. Con China metiendo fondos estatales gigantes en su propia industria y EE. UU. apretando los controles de exportación tecnológica, Corea tiene que hacer equilibrio entre Estados Unidos y China.
Se nota en la vida diaria. En 2020, durante la ola de inversionistas minoristas apodada 'Movimiento de las Hormigas Donghak', Samsung y SK hynix encabezaron la subida del KOSPI y Samsung se volvió la acción de todo el mundo. Las universidades abrieron carreras dedicadas solo a semiconductores, y las que están ligadas a empresas se pusieron tan competidas que compiten con SKY en admisiones. Y como las fábricas nunca paran, el debate nacional sobre de dónde sale la electricidad siempre termina volviendo a esta industria.