
China
Hasta mediados de los 2010, el mercado donde el contenido coreano crecía más rápido. Desde 2016 está prácticamente cerrado, y el giro de la industria hacia Occidente para llenar ese hueco es lo que hizo al K-pop lo que es hoy.
Por un tiempo China fue el motor del Hallyu. Cuando My Love from the Star explotó en 2014, el chimaek que se le antojaba al personaje de Jun Ji-hyun se volvió furor en todo el país, y lo de un solo drama moviendo un mercado entero se repitió una y otra vez. Labiales y productos de skincare que salían en pantalla se agotaban, y la cosmética coreana, con marcas como AmorePacific, inundó el continente. Las agencias de idols también apuntaron directo a China. EXO incluso debutó dividido en una subunidad coreana y otra china, pero tres miembros chinos se fueron tras demandas, una señal temprana de la tensión entre contratos y mercado. LAY siguió en el grupo mientras enfocaba su carrera en China.
Todo cambió después de que Corea aceptara en 2016 instalar el sistema antimisiles THAAD de Estados Unidos. Desde principios de 2017 los títulos coreanos desaparecieron de las plataformas chinas, sacaron a estrellas coreanas de comerciales y coproducciones, y se recortaron los viajes grupales y vuelos a Corea. Lotte, que había cedido el terreno para el THAAD, vio suspendidas de golpe 55 tiendas Lotte Mart en China, y los videojuegos coreanos pasaron tres años y nueve meses sin recibir ni una licencia de publicación china. La postura oficial de Pekín sigue siendo que no existe tal medida, por eso se le conoce solo por su nombre informal: la prohibición del Hallyu.
En vez de aguantar, la industria cambió de rumbo. Miró al Sudeste Asiático, Norteamérica y Europa, y hacia 2024 tanto las exportaciones de contenido coreano a China como el total de turistas extranjeros en Corea ya superaban los niveles previos al veto. Perder China terminó empujando al K-pop a los escenarios occidentales, por eso en Corea muchos lo ven como un mal que trajo un bien. Tampoco dejaron de surgir idols chinos: siguen apareciendo caras nuevas como NINGNING de aespa, que debutó en 2020.
La brecha emocional se hizo más honda. Desde el veto, ninguna encuesta ha mostrado que la opinión favorable de los coreanos sobre China supere a la desfavorable. Los días de cielo gris convierten el polvo fino en pleito por la contaminación que llega de China, y las peleas sobre quién inventó qué, con el kimchi y el hanbok de protagonistas, se encienden en redes a cada rato. Corea y China son igual de cercanas que delicadas.