Rezar antes del amanecer
En Corea, muchos protestantes llegan a la iglesia antes del amanecer para rezar y de ahí se van directo al trabajo. Lo que saca a la gente de la cama a esa hora dice muchísimo sobre las ansiedades de este país.
La mayoría de las iglesias se reúnen a las 5 o 5:30 de la mañana, y las grandes hacen dos turnos, a las 5 y a las 6. Para llegar a las 5 hay que despertarse como a las 4:30, algo que choca con la vida nocturna de hoy. Por eso, en días normales, las bancas se llenan sobre todo de gente mayor que igual se duerme y se levanta temprano. Pero cuando se acerca el Suneung, cuando un hijo prepara el examen para funcionario público o busca trabajo, o cuando alguien de la familia está enfermo, aparecen muchas más caras jóvenes y padres preocupados. Es la hora pico de rezar por el examen.
En los doramas parece que todos rezan a gritos, pero en muchas iglesias todo es más tranquilo: un sermón corto, oración en silencio y cada quien se va. Eso de gritar "¡Señor!" tres veces y orar en voz alta es más típico de las iglesias pentecostales.
Lo curioso es que no lo enseñaron los misioneros. A finales de la era Joseon, los misioneros occidentales dejaron quejas escritas de que los creyentes coreanos se juntaban al amanecer y no los dejaban dormir. Hay dos explicaciones. Una dice que viene de una costumbre popular más vieja: madres que al amanecer ponían un tazón de agua fresca del pozo y rezaban frente a él, un hábito cercano al chamanismo y la religión popular, solo que con otro destinatario. Se menciona al pastor Gil Seon-ju, que empezó la oración de madrugada en una iglesia de Pyongyang en 1906 y la difundió, y que antes de convertirse había practicado disciplinas taoístas. La otra tiene que ver con el reloj: las puertas de Seúl se abrían a las 4 de la mañana con el toque de una campana, y si te levantabas con ella y caminabas a la iglesia, llegabas justo a las 5. Quienes defienden esta versión señalan registros de reuniones al amanecer desde 1892, antes de que Gil se convirtiera.
No es solo cosa de protestantes. Las parroquias católicas celebran misa temprano hacia las 6, y en los templos budistas un monje recorre el recinto como a las 4:30 golpeando un moktak de madera para despertarlo todo antes del servicio. Es otra cara de la ciudad que nunca duerme y, dicho en lenguaje de hoy, la rutina de godsaeng más antigua del país.