Certificados en el celular
En Corea, los papeles que prueban quién es tu familia y dónde vives se imprimen en casa, no en una ventanilla. En el centro de todo está el portal del gobierno Gov24.
Si vives aquí un tiempo, vas a entregar tu deungbon (copia del registro de residencia) y tu certificado de relaciones familiares más veces de las que puedes contar. Un contrato de jeonse o de renta mensual, la solicitud del cheongyak para vivienda nueva, trámites de trabajo, la inscripción en la guardería, la entrada a la escuela: casi todas las puertas te los piden. La llave que lo une todo es el número de registro de residente que te dan al nacer. Como ese número conecta tu dirección y tu familia, basta con verificar tu identidad y el documento sale en segundos.
Gov24 nació en 2017 al juntar en uno solo varios portales que estaban regados entre ministerios, incluido el viejo Minwon24. Su gran ventaja es el precio. En la ventanilla del centro comunitario cada copia cuesta unos 1.000 wones, en los kioscos automáticos de las estaciones de metro unos cientos, y por internet es gratis. Puedes guardarlo en PDF y hasta sacarlo desde el extranjero, así que para los coreanos que viven fuera es un salvavidas. Muy al estilo del país del ppalli-ppalli.
Aun así, los coreanos se quejan un montón. En la época de Minwon24 tenías que instalar ActiveX y una pila de programas de seguridad, y a veces el software de protección del teclado no te dejaba escribir la contraseña del certificado, así que mucha gente terminaba yendo a la oficina. Hasta existía una lista de impresoras no compatibles. Por un tiempo, sitios dudosos incluso ponían anuncios cobrando unos miles de wones por un documento que era gratis.
Pero visto desde afuera, la historia cambia. En el ranking de gobierno electrónico de la ONU, Corea quedó en 4.º lugar en 2024, y los tres de arriba, Dinamarca, Finlandia y Estonia, tienen poblaciones mucho más pequeñas. En un mundo donde un certificado puede tardar días, funcionarios de otros países vienen seguido a estudiar el sistema. Con apps de autenticación simple, ir a una oficina de gobierno ya es casi un evento. Es la prueba más clara de que la vida aquí funciona con apps.