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El porcentaje de hogares que vio un programa. Durante años este número decidía solito si un drama vivía o moría, pero como lo que se ve en streaming no se cuenta, ahora comparte el escenario con otro índice de 'buzz'.

En Corea, rating casi siempre significa rating por hogar: de todas las casas con tele, qué porcentaje tenía ese canal puesto. La mayoría de los países, incluido Estados Unidos, usan ratings individuales o número de espectadores, pero Corea y Japón se quedaron con el hogar. Los datos salen de medidores instalados en las teles de hogares de muestra, y desde que la competidora TNMS cerró en 2024, Nielsen Korea es la única que publica cifras. Es el número que la industria revisa cada mañana, y si sale bajo, se van los anunciantes y el programa queda primero en la fila para cancelarse antes de tiempo.

Los récords viejos hoy parecen irreales. El drama First Love de KBS llegó a 65.8% en 1997, y en 1992 What Is Love de MBC, con Choi Min-soo, marcó 64.9%. El partido Corea contra México en el Mundial de 1998 tuvo 79.2%. Era una época de pocos canales y sin repeticiones a demanda. Hoy en la TV abierta, pasar de 10% ya es daebak y superar 20% es de otro planeta.

Mientras tanto, el poder cambió de lado. Hasta mediados de los 2000 se decía que 1% en cable equivalía a 10% en TV abierta, pero cuando los dramas de cable superaron a las cadenas, los récords también se mudaron. The World of the Married impuso el máximo para un drama fuera de la TV abierta con 28.37%, y Queen of Tears el récord de tvN con 24.9%. En cambio, que un drama de cadena marque menos de 1% ya ni es noticia.

Los makjang, esos dramas que la gente critica pero no deja de ver, y los dramas de fin de semana o diarios con público mayor fiel fueron por años un rating asegurado. El problema es que el número solo cuenta la tele en vivo. Los jóvenes que ven por streaming no aparecen, y así una rom-com con rating normal en Corea puede terminar número uno en el mundo. Por eso la industria también mide el rating de personas de 20 a 49 años, que valen más para la publicidad, y el buzz en internet. Es la razón por la que los fans gritan bonbang sasu (¡velo en vivo!) y por la que el PPL se cuela cada vez más en pantalla.