geongangboheom (건강보험)
El seguro nacional de salud de Corea, al que quedas inscrito automáticamente al nacer. Por eso un resfriado te sale más o menos en un billete de 10.000 wones entre consulta y farmacia, y ver a un médico el mismo día sin cita es lo más normal.
Arrancó con una ley de 1963, pero despegó de verdad en 1977, cuando se impuso la afiliación obligatoria empezando por las grandes empresas. En 1989 se extendió a toda la población, y en 2000 todas las cajas sueltas se fusionaron en una sola: el actual Servicio Nacional de Seguro de Salud. Cubrir a todo el país en unas tres décadas, partiendo de una economía bastante pobre, es el gran orgullo del sistema.
Funciona con dos obligaciones. Las personas quedan afiliadas en cuanto se registra su nacimiento, y los centros médicos en principio tienen que atender a pacientes del seguro nacional, algo poco común en otros países de la OCDE. Como la tarifa es la misma en todas partes, casi no hay que comparar precios, y hasta la clínica de barrio más llena te atiende rápido. Es el ppalli-ppalli versión sala de espera.
Los extranjeros también entran. Desde un cambio de 2018, quien vive en Corea más de seis meses tiene que afiliarse. Dicen que si le preguntas a un profe nativo de inglés en Corea qué es lo mejor del país, lo primero que menciona es lo barato de la atención médica. Muchas historias de vivir como extranjero incluyen la sorpresa de lo poco que cobraron en la farmacia.
También tiene huecos. La cirugía estética y los tratamientos dermatológicos cosméticos no están cubiertos, así que cada clínica pone su precio, y ese mercado creció hasta volverse turismo médico. Para cubrir lo que el seguro no paga, mucha gente contrata además un seguro privado. Desde hace tiempo se critica que las tarifas fijas son tan bajas que áreas esenciales como el trauma grave pierden dinero cuantos más pacientes salvan, justo lo que muestran series como The Trauma Code. Y cada año vuelven las alertas de que el envejecimiento está presionando las finanzas.