Our Blues
Un drama ómnibus de 2022 sobre catorce personas que viven entre los mercados y los puertos de Jeju. Los protagonistas son estrellas de primera que se van turnando el papel principal.
Se emitió los fines de semana por tvN entre abril y junio de 2022, veinte episodios en total, en el horario que dejó Twenty-Five Twenty-One. Lo escribió Noh Hee-kyung y lo dirigió Kim Kyu-tae. La historia pasa en Pureung, un pueblo pesquero inventado en el oeste de Jeju; el nombre parece venir del Mureung-ri real, aunque casi todo se grabó en Geumneung-ri, en Hallim. Cada arco lleva el nombre de dos personajes, tipo "Han-su y Eun-hui" o "Dong-seok y Seon-a", y quien protagoniza una historia aparece en la siguiente como vecino de fondo. Se siente como ver varios cortos seguidos. En Corea los dramas ómnibus casi nunca funcionan, así que la apuesta llamó la atención.
El elenco es casi trampa: Lee Byung-hun, Shin Min-a, Cha Seung-won, Lee Jung-eun, Han Ji-min, Kim Woo-bin, Uhm Jung-hwa, Kim Hye-ja y Ko Doo-shim en una sola serie. El detrás de cámaras: el equipo estaba preparando otra serie, HERE, que necesitaba rodar en el extranjero. Cuando el COVID la frenó, Lee Byung-hun propuso un proyecto nuevo y este salió rapidísimo; por eso Lee, Han y Shin llegaron directo desde HERE. Shin Min-a y Kim Woo-bin, pareja en la vida real, coinciden por primera vez en un drama, pero en la ficción cada uno se enamora de otra persona. Y para el público coreano fue emocionante ver juntas otra vez a Kim Hye-ja, Ko Doo-shim y Park Soon-chun, la familia del clásico rural Country Diaries.
Lo que más dio de qué hablar fue cómo trata la discapacidad. Young-ok (Han Ji-min), una haenyeo que llegó de Seúl, tiene una hermana gemela que ha mantenido oculta, Young-hee, interpretada por Jung Eun-hye, una artista con síndrome de Down. La actriz sorda Lee So-byul también actúa desde su propia experiencia. La crítica celebró que sacara la discapacidad en pantalla del terreno de la lástima y la pusiera en la vida diaria del barrio; el final del episodio 15, con Young-ok rompiéndose frente a años de dibujos de Young-hee, se volvió la escena más recordada. La depresión de Seon-a (Shin Min-a), en medio de un divorcio y una pelea por la custodia, se cuenta como algo con lo que se vive y se lucha, sin caricatura. Su llanto mudo en la camioneta de Dong-seok en el episodio 10 hizo que mucha gente la viera como actriz con otros ojos.
El idioma también es protagonista. Gran parte de los diálogos va en jejueo, con subtítulos en coreano estándar al principio, porque para alguien del continente el habla de Jeju no es un saturi más: a veces es casi imposible de entender. Ko Doo-shim es la única del elenco principal que creció en Jeju y se nota, aunque el dialecto de Lee Byung-hun también recibió elogios. Gente de la isla comentó que, a diferencia de otras series, intentó mostrar la vida en la isla de verdad y no la versión de postal. Entre los adolescentes Young-ju y Hyun, que sueñan con irse a Seúl, y el vendedor ambulante Dong-seok, que nunca se fue, asoma lo que significa la despoblación regional en una isla pequeña.
El final es de Ok-dong (Kim Hye-ja) y su hijo Dong-seok (Lee Byung-hun). Ella se fue a vivir a casa de otro hombre como su concubina, arrastrando a su hijo pequeño a años de dolor, y es el rito por el padrastro, un jesa, lo que por fin los acerca. La escena del doenjang jjigae que ella deja preparado hizo llorar a todo el país, y el último episodio marcó su récord con 14.6% a nivel nacional. Arrancó cerca del 7% y ya en el episodio 2 superó el mejor rating de Noh Hee-kyung en cable. Fuera de Corea llegó por Netflix y subió hasta el puesto 2 del ranking semanal de series de habla no inglesa.
El OST no se quedó atrás: Lim Young-woong cantó un tema con el mismo nombre del drama, y luego vinieron With You de Jimin y Ha Sung-woon, una balada de Taeyeon y ONCE AGAIN de Winter y Ningning de aespa. Noh Hee-kyung ganó el premio a mejor guion en los Asian Academy Creative Awards. Tres años después When Life Gives You Tangerines volvió a llevar el habla y la vida de Jeju al mundo, y verlas una tras otra ya es un maratón reconfortante clásico.