
Mr. Sunshine
Seúl a principios del siglo XX: un hombre que nació esclavo regresa como oficial de la Marina de Estados Unidos, y una joven noble que de día es una dama recatada y de noche una francotiradora enmascarada. Un drama de época de 24 episodios dedicado a los combatientes anónimos de la resistencia.
Se emitió en tvN en el verano de 2018. La guionista Kim Eun-sook y el director Lee Eung-bok, que venían de pegarla con Descendientes del sol y Goblin, trabajaron juntos por tercera vez, con Studio Dragon detrás del proyecto. Costó unos 43 mil millones de wones y Netflix puso cerca de 30 mil millones, por eso se estrenó en todo el mundo desde el primer capítulo. Se filmó en formato 21:9, como una película, y solo en la escena final desaparecen las franjas negras para llenar toda la pantalla.
El reparto ya era noticia. Lee Byung-hun, de nuevo en la cima tras Inside Men, volvía a la tele después de nueve años. Kim Tae-ri, que arrasó con los premios a mejor novata por La doncella, debutó en dramas directo como protagonista. Yoo Yeon-seok, Kim Min-jung y Byun Yo-han completaron el grupo central, y Lee Jung-eun, como Haman-daek, la fiel criada de la casa de Ae-sin, se volvió una cara que todo el mundo empezó a reconocer.
Todo empieza en 1871. Tras perder a sus padres, Yu-jin, un niño esclavo, se esconde en un barco de guerra estadounidense que se retira y deja atrás Joseon. En Estados Unidos aguanta racismo y pobreza hasta convertirse en el oficial Eugene Choi. Cuando lo mandan de vuelta a Seúl en 1902, el país no es su hogar, es el lugar que lo abandonó. Entonces, en un tejado, se topa con una francotiradora enmascarada que apunta al mismo blanco: Go Ae-sin, nieta de una familia noble muy respetada. Súmale a Gu Dong-mae, hijo de un carnicero convertido en espadachín de una banda japonesa; a Kim Hui-seong, el prometido encantador y vago de Ae-sin; y a Kudo Hina, dueña de un hotel a quien su padre projaponés prácticamente vendió en matrimonio. Cinco personas, cada una peleando a su manera por un país que se desmorona.
La serie no deja de hacer una pregunta incómoda: ¿vale la pena salvar un país lleno de discriminación? El momento clave llega sobre un río congelado, cuando Eugene le pregunta a Ae-sin quién va a vivir en el Joseon que ella quiere salvar. ¿Pueden vivir ahí los carniceros? ¿Los esclavos? Las primeras palabras en inglés que aprende Ae-sin son gun, glory y sad ending, o sea, el final anunciado a plena vista. La escena más famosa: ella escribe LOVE en harina con un anillo, lo levanta y la marca del dedo convierte la palabra en LIVE. Y funciona como historia de amor sin un solo beso en los 24 episodios.
Hasta el título tiene su truco. Con la ortografía moderna se escribiría seon-syain, pero en esa época la gente casi no distinguía sa de sya, así que la serie usó syeon-syain, y los letreros de las tiendas en pantalla siguen la misma regla antigua. Cuando los buscadores lo seguían corrigiendo mal, Yoo Yeon-seok lo aclaró él mismo con un hashtag. El OST arrancó con 'The Day' de Park Hyo-shin y llegó a 15 partes, entre ellas 'See You Again' de Baek Ji-young y 'Shine Your Star', producida por ZICO.
El rating subió del 8.9% en el estreno al 18.1% en el final (21.8% en el área metropolitana). Solo el episodio 17 cayó a un 7%, porque coincidió con la final de fútbol masculino de los Juegos Asiáticos entre Corea y Japón. Lee Byung-hun ganó Mejor Actor de TV en los Premios Baeksang. Años después todavía se transmite completa en maratón cada Día del Movimiento de Independencia y cada Día de la Liberación, y en 2022 y 2023 volvió al top 10 de Netflix en Corea. Hasta altos mandos de las fuerzas de EE. UU. en Corea tuitearon que cualquiera que viniera al país debía verla, seguramente porque los personajes estadounidenses salen bastante bien parados.
No todo fueron aplausos. Al ubicarse justo antes del dominio colonial japonés, generó una polémica sobre rigor histórico por sus personajes y su retrato de la época, y los fans de lo militar listaron errores de utilería como soldados japoneses cargando rifles rusos. Algunos espectadores japoneses sintieron que el retrato de Japón era duro. Aun así, se considera el mejor trabajo de Kim Eun-sook, que después volvería a sacudir todo con La gloria.