gieoksangsil (기억상실)
Un accidente, la memoria borrada y la persona que amabas convertida en una desconocida. Fue una pieza clave del melodrama coreano; hoy es ese cliché que saca risas apenas aparece.
La fórmula casi no cambia. Uno de los dos enamorados sufre un accidente de tránsito, despierta y no reconoce al otro. Vive un tiempo con otro nombre y otra vida, y cuando los recuerdos regresan, se agarra la cabeza, le da un dolor terrible y las escenas del pasado aparecen como destellos. Los dramas coreanos lo usaron tanto que se ganó fama de llave maestra para destrabar cualquier trama sin salida. Hasta existe el chiste de que necesitas que te atropelle un segundo auto para recuperar la memoria.
El ejemplo de manual es Sonata de invierno. Joon-sang, interpretado por Bae Yong-joon, pierde todo su pasado en un accidente y vuelve como Min-hyung, un hombre totalmente distinto, frente a la Yu-jin de Choi Ji-woo. Como esa serie fue la que abrió Japón al Hallyu, la amnesia entró a la lista de cosas que el público extranjero asocia de inmediato con los K-dramas. Súmale el secreto de nacimiento y el diagnóstico terminal y tienes la santísima trinidad del melodrama.
Desde los 2010 es más común que los guionistas le den la vuelta al recurso. En Goblin, de la guionista Kim Eun-sook, el ángel de la muerte trabaja sin recordar su vida pasada, y borrar la memoria de las personas es una de las reglas de ese mundo. El viejo truco de un choque y reinicio total vive ahora en los makjang y en las parodias de programas de variedades, donde se usa abiertamente para dar risa.
La vida real es otra cosa. La amnesia de verdad suele venir más de un estrés extremo o un shock emocional que de un golpe en la cabeza, y los recuerdos perdidos rara vez vuelven tan limpios como en la tele. Eso sí, quien olvida quién es normalmente conserva el idioma y el conocimiento general. Así que si te pareció raro que el protagonista no recuerde ni su nombre pero maneje perfecto, esa parte es sorprendentemente realista.