¿Dónde va el papel?
El papel usado va al inodoro. Esa es la regla hoy en Corea, pero hasta hace pocos años lo normal era tirarlo en el basurero junto a la taza.
La costumbre vieja tenía su lógica. La presión del agua era baja, las tuberías angostas y abundaba el papel barato que casi no se deshacía, así que la gente usaba el basurero para evitar atascos. Resultado: cada cubículo público tenía un bote desbordado, con olor y bichos de regalo.
Todo cambió en los 2010. El papel de hoy se disuelve fácil y las tuberías son más anchas, así que casi nunca tapa nada. Desde 2014, algunas oficinas públicas hicieron campañas para tirar el papel al inodoro, y el metro de Seúl quitó los basureros de los baños de hombres como prueba a fines de ese año. Un conteo interno dijo que al principio los atascos aumentaron, lo que armó debate. Luego, a inicios de 2017, el gobierno decidió que los baños de oficinas públicas serían sin basurero, y desde el 1 de enero de 2018 una reforma al reglamento quitó los botes de los cubículos de los baños públicos.
Así que hoy conviven las dos formas. Estaciones y edificios nuevos tienen letreros que piden tirar el papel al inodoro, mientras locales y restaurantes viejos todavía pueden tener bote. Si dudas, mira el letrero de la pared. Un bote pequeño dentro del cubículo suele ser para toallas femeninas. En casa, mucha gente ya lo tiraba al inodoro, porque limpiar el bote y sacar la basura era un fastidio.
Hay cosas que nunca van. Toallitas húmedas, toallas femeninas y medias no se disuelven y sí tapan, incluso las toallitas que dicen ser para inodoro. Si la presión es baja, mantén la palanca unos segundos o espera un momento a que el papel se deshaga antes de jalar. ¿Te intriga el resto del baño coreano? Pasa al bidé. Son justo estas reglas mínimas las que ponen nervioso a cualquiera en su primera semana viviendo en Corea.