bulli baechul (분리배출)
Separar plástico, papel, latas, vidrio y bolsas plásticas antes de sacarlos. Es la regla del día a día con la que los recién llegados a Corea se tropiezan primero, y por más tiempo.
Mucha gente le dice 'recolección separada', pero lo correcto es bulli baechul, 'desecho separado', porque recolectar le toca al municipio o a la empresa contratista y lo tuyo es sacarlo. El Ministerio de Medio Ambiente lo resume en cuatro reglas: vaciar, enjuagar, quitar lo que sea de otro material como las etiquetas, y no mezclar. Un envase de delivery impregnado de salsa o un vaso desechable con café adentro no es reciclaje, es un problema para quien lo clasifica. Si está demasiado sucio para lavarlo, va a la basura común.
Lo complicado es que las reglas cambian según el barrio. Cada complejo de departamentos tiene sus días y su punto de entrega, en unos piden amarrar las cajas con cuerda y en otros usar bolsas transparentes. Si te equivocas, te pueden multar por tirar basura ilegalmente. Por algo el ministerio hasta tiene una app.
¿Por qué tanto esfuerzo? Los reciclables se sacan gratis, pero todo lo demás va en bolsas de basura de pago, y los restos de comida van aparte. Sacar el plástico y las bolsas voluminosas de esas bolsas se nota directo en el bolsillo. No siempre fue así. Los edificios viejos tenían ductos de basura que subían por un costado hasta el último piso y ahí se tiraba todo junto; el sistema de etiquetas de reciclaje recién empezó en 2003.
En 2018 llegó la 'crisis del reciclaje'. Cuando China, el mayor comprador de reciclables, dejó de importarlos, las empresas se negaron a llevarse el plástico y las bolsas que no daban ganancia, y la basura se amontonó en los puntos de entrega. También se señaló que el pegamento de las etiquetas de las botellas PET era tan fuerte que casi no salían. Y salió a la luz una verdad incómoda: mucho de lo que la gente separaba con cuidado terminaba quemado o enterrado igual.
Aun así, el nivel de separación en Corea es alto a nivel mundial. Hay muchas anécdotas de coreanos que separaron la basura a su estilo en Australia o Nueva Zelanda y recibieron miradas de extrañeza. Para quien recién vive en Corea, es una tarea que además viene con leer el nunchi de los vecinos. Dato extra: cuando dos villanos se destruyen entre sí, los internautas coreanos dicen que 'se fueron al reciclaje'.