eumsingmul sseuregi (음식물 쓰레기)
En Corea, las sobras van en un contenedor aparte y pagas según lo que pesen. Los coreanos le dicen 'eumsseu' para abreviar, y suele encabezar las encuestas de la tarea doméstica más odiada.
Si vives en un complejo de apartamentos, la rutina es así: acercas una tarjeta RFID ligada a tu número de departamento, la tapa se abre, una báscula interna pesa lo que tiras y el cobro aparece en la cuota de mantenimiento del mes siguiente. Muchos gobiernos locales lo adoptaron a toda prisa en los años 2010 para reducir el desperdicio. Donde no hay contenedores inteligentes se usan bolsas o cubetas prepagadas, igual que las bolsas oficiales de basura.
Lo que confunde a los extranjeros es qué cuenta como residuo de comida. La lógica es sencilla: lo que se recolecta se convierte en alimento para animales o composta, así que si un animal podría masticarlo y tragarlo, va aquí; si no, es basura común. Por eso huesos de pollo, huesos de durazno, conchas, cáscaras de huevo, cáscaras de cebolla, bolsitas de té y el café molido van a la bolsa general. Las pastas saladas como el doenjang y el gochujang tampoco sirven como alimento. Las reglas cambian un poco según el distrito, así que ante la duda, revisa la guía local. Con razón le dicen el jefe final del reciclaje coreano.
¿Por qué tanto lío? La comida coreana llega toda a la vez, con varios platitos de banchan más sopas y guisos, así que sobra bastante y todo está húmedo. En Occidente o Japón, donde se cocina más al horno, en casa las sobras suelen ir con la basura normal; Corea genera tanto que necesita su propio sistema. El caldito de kimchi que quedó, ese pedido a domicilio que no terminaste: todo acaba aquí.
Vivir solo tiene su propio drama. Hasta la bolsita de un litro tarda muchísimo en llenarse, y las mosquitas llegan antes. Mucha gente termina congelando las sobras hasta el día de recolección, lo cual no es lo más higiénico. Los secadores y compostadores caseros con microbios se han puesto de moda. Triturar todo en el fregadero y mandarlo al drenaje, al estilo del triturador gringo, es ilegal en Corea.
También hay historia. En tiempos de la Guerra de Corea, hubo gente que sobrevivió con 'kkulkkuri-juk', una papilla hecha con sobras de las bases del ejército estadounidense. Algunas escuelas con su comedor escolar y algunas unidades militares todavía revisan las charolas para que nadie deje comida. En mayo de 2019 se prohibió alimentar cerdos con residuos de comida por la peste porcina africana; en octubre de 2024 se permitió otra vez, pero solo con tratamiento térmico en plantas aprobadas.