water park (워터파크)
Viene tal cual del inglés 'water park'. Muchos parques acuáticos coreanos tienen zonas techadas y aguas termales, así que puedes andar en traje de baño en pleno invierno.
Todo empezó en 1979 con Bugok Hawaii, en Changnyeong, dentro de un complejo de aguas termales; fue famosísimo en los comerciales de TV de los 80 y 90, pero cerró en 2017. El prototipo del parque acuático grande y moderno es Caribbean Bay, que abrió junto a Everland en Yongin en 1996. Cuando la economía se recuperó tras la crisis financiera asiática, empezaron a salir por todo el país, y hoy el más grande suele ser Lotte Water Park en Gimhae.
Lo que hace distinta la versión coreana es juntar chapuzón y termas. Te subes a la alberca de olas y a los toboganes y luego te calientas en el spa, algo así como un mix de jjimjilbang y parque de diversiones. A diferencia de la playa de verano, que se llena un solo mes, las zonas techadas lo mantienen abierto todo el año, y en temporada baja dominan las familias con niños chiquitos.
La temporada alta tiene su fama. Las filas para los toboganes más populares pueden pasar los 250 minutos, y el desinfectante deja el cloro casi diez veces más alto que en el agua de la llave. Los salvavidas se visten de rojo. De vez en cuando salen casos de cámaras ocultas en vestidores y regaderas, un tipo de delito sexual digital, así que la gente anda atenta.
Como el dress code es el traje de baño, también se cruza con la conversación sobre el cuerpo: la fiebre de prepararse para las sesiones de body profile y el cansancio frente al lookismo vuelven cada temporada. Además es refugio contra las noches tropicales, y junto con festivales de pistolas de agua y música como Waterbomb sostiene la cultura acuática del verano coreano.
Y un chiste de internet: cuando una lluvia del monzón inunda una estación del metro, los internautas dicen que 'ya abrió el parque acuático de la estación tal'.