oemojisangjuui (외모지상주의)
El ambiente en el que la apariencia se trata como si fuera una habilidad. Es la traducción coreana de 'lookism' y sale una y otra vez cuando se habla de la sociedad coreana.
Se refiere a escenas como estas: calificar la cara de alguien donde no viene al caso, perdonarle todo a la gente guapa, ningunear o burlarse de quien no encaja. Hasta existe una abreviatura en jerga, eolpyeong, literalmente 'calificación de cara'. Lo curioso es que no siempre fue así. Los retratos de la era Joseon debían mostrar a la persona tal cual, hasta el último pelo, y el alto ministro Chae Je-gong dejó su retrato con su estrabismo sin corregir. Retocarse para verse mejor se consideraba deshonroso.
Donde más pega es en la búsqueda de empleo. Los currículums coreanos tradicionalmente llevan foto, y circuló un clip de TV con panelistas extranjeros en shock ante esa costumbre; en Norteamérica, dijeron, eso daría para una demanda por discriminación. Retocar la foto se volvió prácticamente obligatorio, y hay quien recurre a la cirugía estética aunque ninguna empresa lo pida. La buena noticia es que el requisito de la foto ha sido criticado como discriminación por apariencia y va desapareciendo poco a poco.
Mucha gente culpa a los medios. A medida que crecieron la TV, las agencias y la industria idol, la apariencia empezó a parecer la razón más visible del éxito. Cada grupo tiene su visual y los fans discuten quién se queda con el centro. Los programas de variedades de los 2000 se apoyaban mucho en comediantes burlándose de su propia cara, y cómo Park Myung-soo, Yoo Jae-suk y otros eran molestados por su físico en Infinite Challenge se cita seguido como postal de esa época.
La respuesta también tiene su historia. En Mi adorable Sam Soon, Kim Sun-a interpretó lo contrario de la heroína bonita por defecto y aun así logró el rating más alto. Mask Girl se mete de lleno en los complejos por la apariencia. A Hwasa se la cita como alguien que dijo que no seguiría las normas de belleza, y a Sulli como alguien que chocó con los estándares impuestos a las mujeres. Canciones como Queencard juegan con el estándar mismo.
En el mismo suelo crecieron tendencias e industrias enteras: el K-beauty, la piel de cristal, la sesión de body profile. El debate alrededor de la palabra arranca de una idea: disfrutar arreglarse y medir a las personas por su aspecto no son lo mismo.