La proclamación del Hunminjeongeum
En el otoño de 1446, el rey Sejong publicó en un libro sus 28 letras nuevas y las presentó al pueblo. Fue el día en que un alfabeto y su manual oficial nacieron juntos.
Hunminjeongeum tiene doble identidad: es el nombre de las letras y también el título del libro. Significa "los sonidos correctos para enseñar al pueblo". El rey Sejong, cuarto monarca de Joseon, terminó las letras en el duodécimo mes lunar de 1443, pasó casi tres años puliéndolas y las proclamó en forma de libro a inicios del noveno mes lunar de 1446. Pasado al calendario solar, eso da el 9 de octubre, el actual Día del Hangeul. Sabemos la fecha porque el libro deja el año bien marcado al final.
El prólogo que escribió Sejong es corto y certero. Nuestra lengua es distinta de la china, así que los caracteres chinos no le calzan, y la gente que no sabe leer termina sin poder expresar lo que quiere decir. Por compasión, creó 28 letras para que cualquiera las aprenda rápido y las use a diario sin complicarse. Problema, motivación, resultado e impacto caben en dos oraciones, y mucha gente dice que parece el abstract de un paper moderno. Como la primera línea deja claro que el coreano es distinto del chino, en internet coreano bromean con que ningún vecino podrá reclamar el hangeul como propio.
El verdadero tesoro es la parte explicativa, conocida como Haerye. Los eruditos de la academia real, encabezados por Jeong In-ji, explicaron en chino clásico cómo se diseñó cada letra. Las consonantes imitan la forma de la lengua, los labios y la garganta al producir cada sonido. Las vocales combinan un punto y líneas que representan el cielo, la tierra y el ser humano. Ningún otro sistema de escritura usado por toda una población trae un documento de diseño firmado por sus propios creadores. Hay quien hasta ve un easter egg: si unes cuatro caracteres de ejemplo de la sección de consonantes, sale una frase sobre un rey y un dragón joven que logran felices su tarea.
Pero ese manual estuvo perdido por siglos. Ya era raro en tiempos de Joseon, y sin él circulaban teorías de todo tipo, como que Sejong se inspiró mirando el enrejado de una ventana. El giro llegó en 1940, cuando apareció una copia en la biblioteca de una vieja casa familiar en Andong. El coleccionista Jeon Hyeong-pil, conocido como Gansong, la compró por lo que entonces costaban diez casas con techo de tejas. Eran los últimos años del dominio colonial japonés, así que la mantuvo escondida hasta la liberación, y en la Guerra de Corea fue lo primero que tomó al huir y dormía con ella bajo la almohada. Le faltaban las dos primeras hojas, y por mucho tiempo se culpó a la persecución de la escritura bajo un rey posterior, pero resultó que alguien había quitado las páginas que llevaban el sello de la familia dueña.
El Haerye, un libro de 33 hojas impreso con bloques de madera sobre hanji, es Tesoro Nacional y en 1997 fue la primera inscripción de Corea en el registro Memoria del Mundo de la UNESCO. En 2008 apareció en Sangju otra copia de la misma edición, pero su poseedor le exigió al Estado una suma enorme y su paradero sigue siendo tema de polémica. La escena de la proclamación también es un clímax favorito en los sageuk, como Deep Rooted Tree y King Sejong the Great. En pantalla los opositores conspiran para tumbar todo el proyecto, pero en la historia real la oposición registrada fue básicamente una carta de protesta del erudito Choe Man-ri. Ya sea que te tomes una selfie con la estatua de Sejong en Gwanghwamun o aprendas el ga-na-da en un Instituto Rey Sejong en tu país, todo viene de aquel libro de 1446.