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Un actor alza la voz por los refugiados

Suceso2018-07RefugiadosComentario políticoOpinión pública

En plena polémica de 2018 por los solicitantes de asilo yemeníes en Jeju, un actor que era embajador de buena voluntad de ACNUR pidió apoyar a los refugiados y le cayó una avalancha de críticas. Es el caso que los coreanos sacan primero cuando discuten hasta dónde puede opinar una celebridad.

Primero, el contexto. Para atraer turistas, Jeju permitía a gente de casi cualquier país quedarse 30 días sin visa. Como la guerra civil en Yemen no terminaba, cada vez más yemeníes llegaban en vuelos baratos vía Malasia, y en 2018 ya pasaban de 500, con 561 solicitudes de asilo. La mayoría eran hombres de 20 a 30 y tantos años, casi todos musulmanes. Una llegada repentina de refugiados de una cultura poco conocida era terreno nuevo para Corea. El 1 de junio el gobierno sacó a Yemen de la lista sin visa y prohibió a los solicitantes salir de la isla. Una petición a la Casa Azul para eliminar la ley de refugiados y la exención de visa superó las 700 mil firmas, la más firmada del sitio hasta ese momento.

Aquí entra Jung Woo-sung. Desde que fue nombrado enviado honorario de ACNUR en 2014 había visitado Nepal, Sudán del Sur, Líbano, Irak y los campamentos rohinyá en Bangladesh, y donaba 50 millones de wones al año a la agencia. El 20 de junio de 2018, Día Mundial del Refugiado, compartió en Instagram el comunicado de ACNUR y pidió estar del lado de los refugiados y ser su esperanza con comprensión y solidaridad.

La reacción fue inmediata. Sus comentarios se llenaron de burlas y akpeul, como llaman en Corea a los comentarios de odio en internet. Le reclamaron que donar a campamentos en el extranjero es una cosa y recibir refugiados en casa es otra, y que el costo lo pagaría la gente común mientras él no proponía ningún plan.

No dio marcha atrás, pero bajó el tono. En entrevistas dijo que la ansiedad de quienes se oponían no debía ignorarse y merecía respeto. Pidió que el debate fuera tranquilo y no puramente emocional, y que se viera a los refugiados como personas iguales, no como criminales en potencia. Cuando le preguntaron si iban primero los derechos de los coreanos o los de los refugiados, respondió que ninguno puede estar por encima del otro. Incluso dijo que podía aceptar la prohibición de salir de la isla si calmaba los miedos de la gente.

¿Por qué este caso sigue tan presente? Porque él ya había estado en la lista negra cultural, según se supo por apoyar la producción de The Attorney, una película sobre el caso Burim. Después de la lista negra empezó a hablar en público de temas sociales, y en 2017 fue a Newsroom de JTBC a hablar de los rohinyá. Su idea: tras décadas de dictadura, en Corea hablar de política quedó asociado a presiones, y la política solo mejora cuando la gente puede señalar lo injusto sin miedo. Un caso fue exclusión desde el gobierno; el otro, rechazo de la opinión pública. Distinta textura, misma pregunta.

Así terminó: cuando cerró la revisión en diciembre de 2018, 412 yemeníes obtuvieron permiso de estancia humanitaria, 2 recibieron estatus de refugiado y 56 fueron rechazados. El 20 de junio siguiente él publicó un libro con lo que vio al conocer a refugiados, cuyo título viene a ser Si pudieras ver lo que yo vi, y en julio de 2024 dejó su cargo de embajador. La discusión sigue siendo uno de los puntos de partida de los debates que Corea repite sobre los extranjeros que viven en el país y las familias multiculturales.