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La polémica histórica de Snowdrop

Suceso2021-12HistoriaPolémicaPublicidad

Seúl, 1987: una universitaria esconde a un hombre ensangrentado creyendo que es un activista prodemocracia, y resulta ser un espía norcoreano. Esa sola premisa hizo que dos peticiones para cancelar el drama superaran las 200 mil firmas, y el debate nunca se cerró.

Todo empezó con la sinopsis de Snowdrop que se filtró en el verano de 2020. Gases lacrimógenos, una residencia femenina, un herido que ella cura a escondidas. Para los coreanos, 1987 no es un fondo retro bonito. Es el año de la Lucha Democrática de Junio, una época en que estudiantes y activistas reales fueron acusados falsamente de espías y torturados. Por eso muchos dijeron que poner un espía de verdad junto a los activistas podía leerse como una justificación de la represión de entonces.

El momento no ayudó. En marzo de 2021 otro drama histórico acababa de ser cancelado tras dos episodios por distorsionar la historia. El segundo protagonista de Snowdrop se presentaba como un agente íntegro de la Agencia de Planificación de Seguridad Nacional (la temida ANSP), y el nombre de la protagonista, Yeong-cho, recordaba a una activista estudiantil real de los años setenta. JTBC sacó dos comunicados diciendo que la serie no trataba del movimiento democrático, que el trasfondo era la elección presidencial de 1987, y cambió el nombre a Yeong-ro. Aun así, una petición a la Casa Azul antes del estreno pasó las 200 mil; la respuesta oficial fue que se respeta la autorregulación y la libre elección del sector privado.

El estreno pasó de junio a diciembre. El primer episodio salió el 18 de diciembre y al día siguiente apareció una segunda petición de cancelación que superó las 200 mil en un día y llegó a unas 350 mil en menos de dos semanas. Otro detonante: una canción de protesta ligada al movimiento democrático sonaba durante la huida del espía. Esta vez el dinero se movió primero. Los tres patrocinadores de producción se retiraron y varias marcas de muebles, iluminación y ropa pidieron quitar su nombre; varias contaron que solo les habían dicho el elenco y el director, nunca la trama. Quedó clarísimo que el product placement y el patrocinio son imagen de marca, así que la polémica política se convierte en un costo real.

El 21 de diciembre JTBC dijo que no cancelaría y emitió los episodios 3 a 5 en tres noches seguidas del fin de semana navideño, asegurando que el giro clave aclararía los malentendidos. Cerró por un rato el chat en vivo del portal y el foro de espectadores, los reabrió y presentó denuncias penales por rumores falsos. Una medida cautelar de un grupo juvenil para frenar la emisión fue rechazada el 29 de diciembre.

La mirada internacional pesó mucho. Los protagonistas eran JISOO de BLACKPINK y Jung Hae-in, y afuera se veía en Disney+. Hubo miedo de que el público extranjero tomara la ficción como historia; un profesor de estudios coreanos y estudiantes de doctorado, 26 personas en total, mandaron una carta abierta a Disney+, y las BLINKs internacionales se dividieron fuerte. El regulador de radiodifusión recibió casi 800 quejas en los tres días posteriores al estreno, pero en marzo de 2022 concluyó que la serie retrataba a la ANSP como absurda y caricaturesca y que la ficción goza de amplia libertad de expresión, así que no había infracción.

Por eso el caso sigue en disputa. ¿Dónde termina la libertad creativa y empieza la responsabilidad con una historia reciente cuyas víctimas siguen vivas? Vuelve a aparecer cada vez que un drama de época provoca una pelea por la historia y cada vez que un K-drama genera protestas desde afuera.