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kaerikteo saneop: character + 산업 (캐릭터 산업)

PalabraIndustriaPrimera infanciaExportación

Vender juguetes, libros, snacks, obras de teatro y hasta parques temáticos a partir de un solo personaje. El contenido para preescolares casi no necesita palabras, así que cruza fronteras fácil, y de hecho fue el contenido coreano que salió al mundo antes que el K-pop.

El ejemplo estrella es Pororo, el pequeño pingüino, que arrancó en EBS en 2003. El rating fue bueno, pero lo impresionante vino después: libros ilustrados, bebidas, obras, musicales, peluches. Era difícil encontrar un producto infantil sin Pororo, y como calmaba al instante a cualquier bebé llorando, lo apodaron 'el Presidente Pororo'. Se exportó a más de 80 países, y hay un dato buenísimo: cuando un comprador extranjero señaló que los personajes estaban desnudos, les pusieron ropa a todos. Hubo una época en que cada centro comercial tenía su Pororo Park.

Lo curioso: la primera temporada fue una coproducción con un estudio de Corea del Norte. Por eso en 2011 apareció brevemente en el radar de las sanciones de EE. UU., hasta que el Tesoro aclaró que el contenido de amplia difusión estaba exento. Ese mismo año circularon notas de que Disney quería comprar los derechos por una fortuna.

Desde 2016, The Pinkfong Company fue por el trono. Baby Shark se convirtió en el video más visto de YouTube, un caso raro de contenido coreano dominando el mercado infantil mundial. Más atrás está Dooly, el pequeño dinosaurio, querido desde hace más de 40 años.

Los personajes viven más fuera de la pantalla. Hasta salió un paquete de emoticonos de KakaoTalk con 'Pororo en el servicio militar', así que quienes crecieron con él lo vuelven a comprar de adultos. Funciona con la misma lógica que los goods de idols, otro motor del hallyu, y encaja perfecto en un país que vive de exportar.