Baby Shark
Una canción infantil de 1:43 que va llamando a la familia de tiburones uno por uno, del bebé al abuelo. Hecha por una empresa coreana, fue el primer video en la historia de YouTube en pasar los diez mil millones de vistas y el más visto del planeta.
Salió de SmartStudy, hoy The Pinkfong Company. La base es un canto anónimo de fogata de Norteamérica, y Pinkfong le sumó una intro de medio tono que recuerda a Tiburón, un arreglo nuevo, letra en coreano y coreografía de manos que cualquier peque puede copiar. El "du du du du" infinito engancha a los niños al instante y persigue a cualquier adulto que lo escuche. Los tiburones hasta tienen nombre: el bebé Ollie, mamá Elly, papá Nick, la abuela Bella y el abuelo Alec.
La forma en que se expandió es idéntica a un lanzamiento de K-pop. Subieron versiones en 25 idiomas, y en 2017 el 87% de las vistas ya venía de fuera de Corea. Primero explotó en Indonesia con el #BabySharkChallenge y desde el verano de 2018 saltó al Reino Unido y Estados Unidos, donde los medios la llamaron el Gangnam Style de los niños. Que los peques repitan el mismo video decenas de veces encajó perfecto con el algoritmo de YouTube.
Los récords no paran. En enero de 2019 entró al Billboard Hot 100 en el puesto 32, y así un tema hecho en Corea quedó en esa lista junto a PSY, BTS y BLACKPINK. En noviembre de 2020 fue la primera canción coreana con certificación Diamante de la RIAA y ese mismo mes superó a Despacito para convertirse en el video más visto de YouTube. El 13 de enero de 2022 llegó a diez mil millones de vistas, algo que ningún video había logrado, y entró al Guinness.
También apareció donde nadie la esperaba. En 2019 el venezolano Gerardo Parra, de los Nationals de Washington, cambió su canción de entrada por la favorita de su hija de dos años y esa noche conectó dos hits. Pronto miles de fans hacían la mordida de tiburón con los brazos cada vez que salía a batear, y cuando el equipo ganó la Serie Mundial grabaron un tiburón dentro del anillo de campeones. Pura energía de porra de béisbol coreana. Red Velvet la cantó en un concierto propio y se sabe que a Irene le encanta, y hasta existe una versión trot de Yoo San-seul, el alter ego de Yoo Jae-suk, además de una versión para lavarse las manos en tiempos de pandemia.
También hubo drama. En 2018 el compositor estadounidense Johnny Only demandó alegando que Pinkfong copió su arreglo de 2011. Los tribunales coreanos concluyeron que, quitando el canto folclórico que ambas comparten, no había similitud sustancial, y tras ganar en primera y segunda instancia, la Corte Suprema confirmó en agosto de 2025 que no era plagio. Hoy la franquicia incluye una serie coproducida con Nickelodeon y una película, y la canción sigue viva en covers de baile y retos de formato corto.