coin noraebang (코인노래방)
Un cuartito de karaoke donde lo que metes en la máquina se convierte en canciones. Entrar solo, cantar dos o tres y salir es de lo más normal, por eso se volvió la parada obligada saliendo de la escuela o del trabajo.
Los coreanos le dicen kono, o dongno (karaoke de monedas) según la región, y el nombre viene de las lavanderías de monedas. En un noraebang normal rentas un cuarto por hora en el mostrador. Aquí entras, metes billetes o monedas y la máquina te carga canciones. Lo típico son dos o tres por 1,000 wones, un poco menos en zonas de fiesta y más cerca de las universidades. Contra un cuarto normal de unos 30,000 wones la hora, la relación calidad precio no tiene rival.
El formato en realidad es viejo. El primer noraebang de Corea, que abrió en Busan en 1991, funcionaba con monedas a 500 wones por canción. Durante años las cabinas vivieron en rincones de arcades, y hacia 2013 empezaron a aparecer locales hechos solo de cuartos de monedas en zonas universitarias y calles concurridas. Las franquicias llegaron alrededor de 2016 y los interiores quedaron tan bien como en cualquier karaoke normal.
Como pagas por canción, las intros largas no te cuestan nada, justo al revés que en un cuarto por hora, donde todos se saltan los interludios y cortan tras la primera estrofa. Muchos locales funcionan sin personal de día, con cámaras en cada cuarto. Los menores pueden entrar de 9 a. m. a 10 p. m., así que hay mucho estudiante. Y a veces te toca un cuarto donde el anterior dejó canciones pagadas.
Ir solo hasta tiene nombre, honkono, de la misma familia que el honbap, y es parte del día a día de la generación MZ. Si el noraebang normal es a donde va toda la oficina en la segunda ronda, el kono se parece más a un cuarto de ensayo. Algunas máquinas graban directo a USB, así que ese temazo que cantaste puede terminar tal cual en videos cortos. El detalle: los cuartos son estrechos, caben tres o cuatro, y en verano se calientan rapidísimo.