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jikkaem: 직접 + cam (직캠)

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Viene de 'cam grabada directamente': un jikkaem sigue a un solo integrante de principio a fin en lugar de mostrar todo el escenario. Es la puerta de entrada más común de los fans extranjeros al K-pop.

Todo empezó en los eventos en vivo. Los idols coreanos, incluso los de agencias grandes, recorren festivales universitarios, ferias locales y shows para el ejército. Hacia 2009, cuando las cámaras DSLR se volvieron accesibles y el streaming en HD se popularizó, algunos fans empezaron a enfocar a un solo miembro desde el público. A esa gente le dicen jikkaem-reo. Lo que la tele se pierde al saltar de cara en cara (un gesto, un error, un guiño al público) queda intacto en el video.

El punto de quiebre fue EXID. Un fancam de Hani bailando Up & Down en un show militar de octubre de 2014 explotó tarde, hizo que la canción volviera a subir en las listas y cambió el destino del grupo. Esa historia está en Un fancam salva a un grupo. Por esas fechas Mnet empezó, en mayo de 2014, a subir cámaras por integrante de M Countdown, y pronto casi todos los programas musicales tenían su canal oficial de fancams. KBS ya los graba en 8K. El hobby de los fans se volvió producto de la tele.

Las vistas funcionan como boleta de calificaciones. Mismo escenario, mismo día, un video por integrante: quién jala más gente se ve en números. A algunos, como Jang Won-young, se les mide casi por completo por sus fancams, y los fandoms organizan ataques masivos de reproducciones. En 2022 el fancam más visto de todos era el de V de BTS con Boy With Luv, y el primer fancam individual en pasar los 100 millones fue el de Jimin con FAKE LOVE.

Meterse con los fancams puede salir caro. Cuando Cube Entertainment reclamó derechos sobre los fancams de una integrante de CLC que estaba despegando y los dejó sin audio, se cerró la entrada de nuevos fans y la emoción se apagó. YouTube ya reparte automáticamente las ganancias con los dueños de la canción, así que silenciarlos no servía de mucho. Por eso la mayoría de las agencias coreanas los toleran, a diferencia de Japón, donde grabar un concierto te mete en líos.

En inglés se dice fancam, y hoy hasta las televisoras lo ponen en sus títulos. En Japón usan la palabra coreana tal cual: チッケム. Ves un fancam, caes en el fandom, y de ahí saltas a los videos de reacción y los covers de baile: la ruta clásica del fan internacional. Hoy los clips circulan recortados en formato vertical, como el escenario de un festival de verano que se volvió viral. El lado oscuro, que más video de una cara es más material para abusos, quedó a la vista con la crisis de los deepfakes.